viernes, 27 de septiembre de 2019

Cosas que escribí hace tiempo
El huerto de Adela

Como cada mañana, nada más levantarse, Adela sale a la puerta de la vieja casa y mira al cielo. Cubierto, gris oscuro en el horizonte, casi blanco donde debería estar el sol. Tras el café con leche y las dos magdalenas habituales, vuelve a la puerta y mira al cielo. Cubierto. Si no despeja, podría ser el día.

Alegre por la idea de que, quizá, haya llegado el momento, se viste canturreando. Se calza las botas de goma, se pone el impermeable, coge el cubo de plástico azul y sale de casa. De camino al huerto saluda a las vecinas, a las esquinas, al perro de nadie y a la sombra, tenue, de la iglesia.

El huerto la recibe húmedo y esponjoso, la tierra fértil se deja hollar y las berzas presumen de verde. Adela acaricia cada hoja con una mirada llena de sabiduría. Tú, la berza más pequeña, tú, la mata de judías más débil, tú, el ciruelo con dos ramas tronchadas por el viento.

Junto a la entrada del huerto, el perro de nadie la mira, amarillo y triste. Adela saca del bolsillo una magdalena y se la lanza. “Hoy es el día, perro de nadie”, le dice en un susurro y él contesta con un breve ladrido.

Adela mira al cielo, con la punta del pie abre un hueco en la tierra casi negra, musita una oración al dios de las cosas imposibles y poco a poco se va despojando de la ropa. El perro de nadie escapa de la lluvia que comienza a empapar el cuerpo desnudo de Adela. Brilla la piel blanca en contraste con el verde profundo de las berzas.

Cuando sale el sol, el perro de nadie conduce a las vecinas hasta el huerto. Un colchón de tierra y coles abraza el cuerpo repentinamente grávido de Adela. Las vecinas la cubren, le acarician la frente y, aún ausente, la llevan a casa.

Con la llegada del calor, las berzas del huerto paren pequeños seres blancos y Adela, otro niño verde que en el otoño se perderá en el bosque en busca de sus hermanos.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Últimas lecturas - Se acabó el verano


La travesía de Groenlandia.
Fridtjof Nansen - 9/10

Y después de leer a la señora Diebitsch Peary decidí no moverme de Groenlandia, ya que estaba por allí al freco.
¡Menuda aventura la de Nansen! Larga, eso sí, ya os lo digo (casi 700 páginas). Pero amena, también. Lo he disfrutado mucho, a pesar de la tremenda extrañeza que a veces sentía al leer algunos párrafos que me resultaban complicados de entender y que al traductor, por lo visto, le han costado lo suyo por la manía de Nansen de utilizar varios dialectos diferentes.
El resumen es sencillo: un señor decide que la mejor manera de atravesar Groenlandia es utilizando esquís y de este a oeste, dos cosas que nadie se ha atrevido ni a imaginar. Se lanza con otros cinco que se atreven a seguirle y lo consigue, a pesar de las muchísimas dificultades. Aventura de las de verdad, contada en primera persona.
Muy recomendable.


El beso azul
Jordi Sierra i Fabra - 9/10

Me compré este libro en la estación de autobuses de Méndez Álvaro, justo antes de cinco horas de viaje hacia el mar. Quería algo que pudiera leer en los cuatro días de playa que tenía por delante y fue todo un acierto.
Es una novela que se lee bien, sin tropiezos, sin esquinas. Tampoco le falta ni le sobra nada, a mi gusto. Es una historia dura contada de una forma que te convierte en espectador de primera fila, como cuando estás en el circo en silla de pista y puedes ver con claridad los remiendos en las mallas de la trapecista.
Vuelve la vista atrás a la guerra civil española, a lo que ocurrió en un pueblo y a lo que se calló después. Espanta el silencio y lo cura, de alguna manera.
Sierra y Fabra es un autor que no me ha decepcionado nunca, ni para jóvenes ni para adultos.



Abre la puerta
Alena Collar - 10/10
¡Menudo libro! Es pequeño por fuera pero enorme por dentro, que suena a magia y lo es. Porque en el libro de relatos que ha escrito Alena hay universos enteros, habitaciones en las que parece que puedes ver el polvo posándose en el filo de los marcos de los cuadros, mujeres a las que escuchas respirar y si estás en silencio puedes llegar a percibir sus latidos en algunos momentos. Hay protagonistas que da la sensación de que se han sentado a tu lado en el sofá y te están contando su historia, tan de cerca y tan bien las pinta la autora... perdón, Autora (y no soy pelota).

Sólo le he encontrado un "pero": habría dejado de leer en el antepenúltimo relato, con los ojos llenos de lágrimas (y no suelo llorar cuando leo, o al menos antes de la menopausia no lo hacía, a saber ahora, con la hormona loca perdida...). Me costó volver a los dos últimos relatos, quizá debería haber esperado a que se dispersase la emoción, pero soy un poco compulsiva cuando algo me gusta y este libro me estaba gustando mucho. Creo que, ahora que han pasado unos días voy a volver a ese relato que me emocionó tanto, voy a leerlo de nuevo y voy a considerarlo el cierre perfecto para un joyero, una cajita de bombones que pueden degustarse una y otra vez (¡y que lo mismo me estoy volviendo cursi, hay que fastidiarse...!).

Vamos, que si no lo habéis comprado ni leído, estáis perdiendo el tiempo. En serio.


Némesis
Lindsey Davis - 7/10

Pues se acabó... No sé los años que hace que leí "La plata de Britania", la primera novela de Marco Didio Falco de la autora británica Lindsey Davis. Durante todos estos años he vuelto una y otra vez al detective de la Roma de Vespasiano, tan divertido y cínico. He viajado por el Imperio de aquella época y hasta por las tierras bárbaras. He visto luchas de gladiadores y el interior de cauponas, baños, palacios, mercados... he recorrido las calles de Roma, me parece conocer la Saepta Julia o el Aventino, hasta sus olores y sonidos.
Y ahora, se acabó. Esta es la última novela de la serie y aunque me ha parecido un poco floja como cierre (quizá porque da la sensación de querer terminar durante el último cuarto del libro) voy a echar de menos a Marco Didio y a Helena Justina. Ahora la autora está escribiendo una serie sobre la hija adoptiva de ambos, Flavia Albia... tendré que ir haciéndome con ella.




sábado, 21 de septiembre de 2019

Curiosidades tejeriles XXIII - Arte bordado III - Valeria Faúndez

En esta ocasión vamos a asomarnos a la obra de la artista chilena Valeria Faúndez.

Esta joven artista utiliza el bordado sobre materiales poco habituales: papel, envases de plástico, utensilios de cocina. Ella misma habla de un enfoque que busca la "transformación de objetos cotidianos en piezas de arte".


En conjunto, debo decir que su obra no me enloquece, pero me fascinan sus retratos sobre papel de pastelería, esas blondas que utilizamos para las tartas. La dirección de las puntadas, como si fueran pinceladas, se acerca más a la pintura que al bordado tradicional (pienso en el matizado que bordaba mi madre, por ejemplo).




Muy curioso. Espero que a vosotras también os lo parezca. Para saber más, este es el enlace a su web.

martes, 17 de septiembre de 2019

Curiosidades tejeriles XXII - Arte bordado II - Emily Jo Gibbs

En esta ocasión se trata de Emily Jo Gibbs, una artista británica muy reconocida, con obras en museos tan importantes como The Victoria and Albert Museum o el Museo de Bellas Artes de Houston. Si queréis ver más, este es el enlace a su web.

Se ha especializado en crear retratos y bodegones utilizando textiles y bordado, superponiendo capas finísimas de organza de seda, de manera que crea distintas texturas.

Las obras que he elegido forman parte de su colección "The Value of Making" ("El valor de la artesanía", lo traduciría), dedicado a los artesanos que, como ella misma explica, pretende "celebrar la habilidad, destreza y resolución creativa de problemas" de los artesanos, "reconociendo el valor de sus sabias manos, en una época cada vez más digital y cerebral".

No sé qué opinaréis, pero a mí me encanta. Me gusta lo que hace y me gusta cómo lo hace. Y sobre todo, me encanta esa sensibilidad para reconocer y valorar el trabajo manual en cualquier disciplina, algo que, efectivamente, cada vez se valora menos.

Las fotos son los siete retratos de la serie, en cada una os pongo a qué artesano representa.

Retrato de un joyero 2018, 18cm x 18cm,organza de seda bordada a mano sobre lino

Retrato de un tejedor 2018, 23cm x 33cm, organza de seda bordada a mano sobre lino


Retrato de un zapatero 2017, 45cm x 46cm, organza de seda bordada a mano sobre lino

Retrato de un artesano del metal 2017, 63cm x 49cm, organza de seda bordada a mano sobre lino

Retrato de un ebanista 2018, 65cm x 59cm, organza de seda bordada a mano sobre lino

Retrato de un alfarero 2018, 23cm x 23cm, organza de seda bordada a mano sobre lino

Retrato de un soplador de vidrio 2017, 33cm x 42cm, organza de seda bordada a mano sobre lino

sábado, 14 de septiembre de 2019

Curiosidades tejeriles XXI - Arte Bordado I - Yolanda Andrés

Hoy, en "Curiosidades tejeriles" os traigo algo diferente: Arte Bordado I. Lo del I es porque tengo para enseñaros un montón de cosas y no quiero amontonarlas todas en una sola entrada, así que iré despacito presentándoos a cada autor.
Empezamos por una chica española, Yolanda Andrés. Dice de sí misma: "Crecí rodeada de hilos, lanas, cintas, en la mercería que regentaba mi madre en el pequeño pueblo de Zamora donde me crié. A los seis años, en el cole, me colocaron un dedal y me enseñaron a bordar; se valoraba, sobre todo, la responsabilidad del deber cumplido, pero yo bordaba a placer, bordaba para hacerme mis manteles, mis “tú y yo”, y me metía en la cama de noche para bordar a escondidas –como quien lee con la linterna bajo las mantas– y hacerle a mi madre regalos. Tardes de sol en la calle, en aquellas sillitas bajas de pueblo, bastidor en mano, charlando y bordando con las amigas, las tías, las abuelas, las hermanas…"



Después estudió Bellas Artes y ahora utiliza ambas cosas, sus conocimientos de pintura y bordado, para crear unas obras maravillosas. Y además, enseña en su taller de Madrid, ¿qué más se puede pedir?



Este es el enlace a su página, por si os interesa ver más. 


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Curiosidades tejeriles XX - Marie Elisabeth Aimée Lucas-Robiquet

Le Petit Tailleur


Marie fue una artista francesa, orientalista, que se llamaba entonces, es decir, especializada en temática oriental. Nació en Avranches, una de las más antiguas ciudades de Normandia. En este escenario están situadas sus escenas bretonas. Son cuadros "raros", ya que la mayor parte de su obra se sitúa en Argelia y Túnez.

Tanto óleos como acuarelas tienen una luminosidad y un colorido que, por su aplicación en los retratos, hizo que fuera reconocida por su habilidad para conseguir tonos de piel con más realismo que sus contemporáneos.

En vida fue reconocida: formó parte de la Société des Artistes Français y participó con éxito en su exposición anual. Sin embargo, después de su muerte su obra se esfumó de la escena pública. Hace unos años empezó de nuevo a aparecer, subastándose cada vez con precios más altos: de los $13.000 de las primeras ventas a los $141.033 de la venta de 2008.

He seleccionado entre sus obras las de tema "tejeril", tanto en escenarios europeos (Francia y Holanda) como magrebíes, y me parecen todas preciosas.

Tejedores en Gabés 
Une jeune Bretonne tricotant près d'une fenêtre

On the Quayside, Volendam 
Tahedat filant


Interior en Beni-Ounif (Sur-Orán)

domingo, 8 de septiembre de 2019

Curiosidades tejeriles XIX - THE MARY FRANCES KNITTING AND CROCHETING BOOK

Hoy, en "curiosidades tejeriles" os traigo la traducción del primer capítulo de un libro muy curioso, "THE MARY FRANCES KNITTING AND CROCHETING BOOK OR ADVENTURES AMONG THE KNITTING PEOPLE" (El libro de calceta y ganchillo de Mary Frances o aventuras entre la gente tejedora").


Es un libro para niñas, publicado en 1918, que forma parte de una colección en la que se enseñaba a las pequeñas esas cosas que toda mujercita de su casa debería saber hacer según, las costumbres de la época.


Los protagonistas son los útiles para tejer, Mary Frances, que es quien aprende y su tía Maria, a la que nada impide seguir con sus planes salvo "la enfermedad o la muerte". Además de la historia, hay instrucciones y fotografías para tejer algunas prendas sencillas, montar puntos, hacer cadenetas... vamos, lo que viene a ser un libro para principiantes.



El libro está publicado dentro del proyecto Gutenberg, una inmensa biblioteca de libros digitalizados libres de derechos. Y vamos al texto, que me estoy alargando demasiado (aviso, la traducción que he hecho es un poco libre):


CAPÍTULO I - Knit y Knack

- ¡Le enseñaremos a calcetar!- declararon orgullosamente las agujas de tejer de la abuela de Mary Frances. Hablaban a la vez.

Cuando no hablaban a la vez, una repetía lo que la otra decía. Ya sabes, eran gemelas. Una se llamaba Knit y la otra Knack.

- ¡Y yo le enseñaré ganchillo! - dijo la gran aguja de ganchillo, igual de orgullosa.

- Calcetar es mucho más antiguo que hacer ganchillo -dijo Knit.

- Calcetar es mucho más antiguo que hacer ganchillo -repitió Knack.

- ¡Calcetar! -exclamó el ganchillo Crow Shay- ¡No lo es!

- ¿Cómo puedes demostrarlo? -preguntó Knit.

- ¿Cómo puedes demostrarlo? -repitió Knack.

- ¡Muy fácil! -contestó Crow Shay- Hacer ganchillo consiste en hacer nudos. La gente hacía nudos mucho antes de pensar siquiera en tejer. Calcetar es una forma de tejer, ya sabéis. Hacer nudos, no, ya sabéis.

- Para ser honesto -intervino una nueva voz- creo que ninguno de vosotros sabe de lo que está hablando; pero podría contaros una historia -y el gran ovillo de lana se acercó rodando al grupo de agujas.

- ¡Oh, disculpa, Woolley Ball! -suplicaron las agujas- No queremos oír nada más sobre lanas...

- Es fácil de ver -continuó Woolley Ball, ignorando la grosería de las agujas- que para la mayoría de la gente es más fácil aprender a hacer ganchillo que calceta. Por tanto, parece que será mejor que sea Crow Shay sea quien comience con las lecciones.

- ¿Qué es esto? -Baby Yarn se sentó de pronto, con todos los pelos de punta. Siempre le pasaba cuando se emocionaba- Woolley Ball, sabes muy bien que yo soy la elegida para dirigir las clases.

- Discúlpame, por favor -rogó Woolley Ball-, me interesan tanto la calceta y el ganchillo que me temo que a veces me olvido hasta de mi mismo.

Lentamente, el pelo de Baby Yarn volvió a su sitio y ella, cuidadosamente, lo alisó y peinó con la mano.

- Además, creo Crow Shay debería empezar con las clases -dijo.

Crow Shay miró por encima del hombro a las agujas.

- ¡Coge el ganchillo! -rieron las agujas- Nos divertiremos escuchando las clases.

- ¡De acuerdo! -gritó Woolley Ball a Crow Shay-. Préparate, ganchillo. Te colaré en la bolsa de tejer de La Cruz Roja -y allá que saltó Crow Shay, mientras el gran ovillo rodaba tras él. Se acomodaron al fondo de la bolsa y Crow Shay abrazó con cariño a Woolley Ball.

- Pasaremos un rato estupendo con Mary Fances, ¿no crees, Woolley Ball? -preguntó Crow Shay.

- Seguro que sí -contestó cálidamente Woolley Ball-. [...]

domingo, 1 de septiembre de 2019

Cuadernos de viaje - Norte de Italia

Cada vez me gusta más y dedico más tiempo a redactar e ilustrar mis cuadernos de viaje. La mayoría de los dibujos los hago al final del día, a partir de alguna de las fotos que he hecho o buscando por internet una vista similar a la que me llamó la atención. A veces dibujo del natural, pero esta vez no lo he hecho. Me gusta el resultado, no ya hoy, a pocos días de haberlo hecho; me gusta mucho más abrir un cuaderno de hace uno o dos años y encontrarme el relato y las imágenes. Creo que es una manera muy bonita de guardar los recuerdos y también una forma diferente de compartir mi viaje y abrir el apetito a otros viajeros. A fin de cuentas, las imágenes de instagram tampoco son del todo reales...

© Mayte Sánchez Sempere - Desenzano de Garda
© Mayte Sánchez Sempere - San Simeon Piccolo, Venezia
© Mayte Sánchez Sempere - Plaza de San Marcos, Venezia
© Mayte Sánchez Sempere - Sestiere de Venezia
© Mayte Sánchez Sempere - Castillo Sforzesco, Milano

© Mayte Sánchez Sempere - Escaparate del Quadrilatero della moda, Milano
© Mayte Sánchez Sempere - Estatua de Dante, Verona


© Mayte Sánchez Sempere - Salamella di suino, gnocchi e insalata
© Mayte Sánchez Sempere - Piazza del Duomo, Tento
© Mayte Sánchez Sempere - Desenzano del Garda
© Mayte Sánchez Sempere - Piazza della Loggia, Brescia