domingo, 27 de septiembre de 2020

Últimas lecturas - Con un retraso de aupa

 Los últimos meses han sido muy extraños en todos los aspectos y este de la lectura no iba a serlo menos. No suelo dejar libros a medias ni leer más de uno a la vez: ahora tengo tres libros empezados desde marzo, Tristes trópicos, de Claude Lévi-Strauss, De la Groenlancia al Pacífico, de Knud Rasmussen y Colección de arena, de Italo Calvino. Estos dos últimos los comentaré cuando los termine, el de Lévi-Strauss lo pongo ahora porque es posible que nunca lo de por completamente terminado.



Tristes trópicos
Claude Lévi-Strauss

Sigo leyéndolo, es una lectura que me gusta hacer de forma lenta y saboreando. He completado el primer tercio con la sensación de estar adentrándome en un mundo que ya no existe (cosa de la que habla Lévi-Strauss en algún momento) y la impresión de que cada uno de mis viajes ha sido algo único e irrepetible, cosa que he comprobado en aquellos destinos que he repetido con algunos años de diferencia.


Un casamiento convencional
Doris Lessing - 8/10

Dentro de lo mucho que me gusta leer a Doris Lessing, creo que esta historia, la forma de contarla, los puntos en que hace más hincapié, quizá está demasiado imbricada en la sociedad colonial británica; el resultado es que me ha resultado un poco ajena pero muy interesante. Pero no ha debido ir tan mal cuando he buscado y comprado Martha Quest para poder completar las cinco novelas de "Hijos de la violencia".


Universidad para asesinos
Petros Márkaris - 9/10

Márkaris nunca me decepciona, su manera de contar la ficción con manos y pies hundidos en el suelo me gusta mucho..


Las tres bodas de Manolita
Almudena Grandes - 7/10

Este me ha gustado menos que los anteriores episodios, me ha parecido más lento, más inflado... claro que también es verdad que las circunstancias no han ayudado.

martes, 15 de septiembre de 2020

Confesiones recuperadas
Sobre el horrible "buenismo"

A mí me enseñaron en casa a ser "buenista" y hay enseñanzas que no se me han olvidado. Por ejemplo, esta de la Biblia (Mt.25,41-45):

«Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis."

Entonces ellos también responderán, diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?" Él entonces les responderá, diciendo: "En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos, tampoco a mí lo hicisteis."» 

Personalmente me parece una enseñanza revolucionaria, no solo en el momento en que se escribió ese Evangelio (hacia el 80 d.C.) sino incluso ahora, aquí. Es una exigencia enorme, una lección de "buenismo" en que no se pregunta al forastero de dónde viene o si tiene móvil, ni al desnudo si ha cotizado alguna vez, no se cuestiona al hambriento si ha buscado trabajo, no importa qué delito cometió el preso, se acoge y se sirve. Claro, esto lo dijo un tipo que acabó crucificado por no reconocer la autoridad divina del gobierno legítimo, por andar a su aire sin plegarse a lo que los sumos sacerdotes querían y cuestionar los manejos monetarios en el templo. Era un tipo que andaba por ahí con pecadores y prostitutas, un perroflauta de la época.

Hoy, Cristo se ha reformado, se ha vestido con túnicas de terciopelo bordadas en oro y se ha subido a un trono bien adornado. Ahí, sí, ahí se le puede seguir, cuando camina a nuestro ritmo. Calladito y de madera, bien adornado y sin poner ni una pega a lo que queramos hacer o decir en su nombre. Un Cristo cómodo, fácil, manejable, un Cristo a la medida de nuestra mediocridad.

Lo que más me subleva es la superioridad moral de los que defienden el cristianismo como tradición imprescindible y principio rector para una forma de entender la sociedad cruel, insolidaria, racista, machista, homófoba... una sociedad que construye muros, odia, destruye, explota y pretende encarcelar de por vida. ¿A qué Cristo siguen? Al de madera, claro... 

Y resulta que, en medio de este aumento de la ultraderecha que reclama para sí estos "valores", conozco a ateos que visitan cárceles, atienden a enfermos, acogen, sirven, aman, crean. Gentes que no necesitan seguir a una imagen para ser humanos buenos, "buenistas", que les dicen con desprecio. 

Ojalá más buenistas de esos, ojalá.


Publicado originalmente el 14 de septiembre de 2019