lunes, 2 de agosto de 2021

Últimas lecturas

La hora de los hipócritas
Petros Márkaris - 9/10

Entro en una librería y si veo un Márkaris que no tengo, me lo llevo sin pensar. Y lo hago con una sensación anticipada de alegría y disfrute que se parece mucho a la que tengo cuando me compro una ensaimada para llevar: se me hace la boca agua y se me ensancha el alma (o el culo, depende). La ventaja del Márkaris sobre la ensaimada (individual) es que me dura más.
En este caso, como de costumbre, el retrato social y la denuncia van de la mano del misterio, por eso me gusta tanto este señor: escribe novela negra con lunares y pancartas.


La amiga estupenda
Elena Ferrante - 9/10

He dejado pasar el tiempo para poder olvidar, en la medida de lo posible, las imágenes de la serie, que me gustó mucho. Ahora he disfrutado muchísimo con la primera novela de la cuatrilogía y debo decir que la serie de televisión, además de estar muy bien hecha es muy fiel al libro. Me he relajado leyendo, he viajado a Nápoles, he gozado de la lectura como hacía tiempo no podía (por la pandemia, el estrés del trabajo, yo qué sé...). Me siento de nuevo en paz con la literatura. 

Un mal nombre
Elena Ferrante - 9/10

El segundo lo he devorado incluso en menos tiempo que el primero y lo he disfrutado igual.














Cobardes
Castro Lago - 7/10

Este conjunto de relatos centrado en la cobardía me ha gustado a pesar de las sensaciones que me causó el primero de ellos. ¿Qué me pasó? Pues algo que lleva rondándome unos años: esa idea de que el pene de los hombres es lo más importante del mundo, esa sensación de que el sistema solar entero gira alrededor de un pene. Me da una pereza mortal. Porque parece que el pene es un tema universal que interesa a todo el mundo y en el primer relato la protagonista es una mujer cuya atención excesiva hacia un par de penes (como objetos, su forma, su todo) casi hace que tire el libro a la basura. En serio lo digo, me entraron ganas de arrancar las páginas de ese primer relato para sentirme capaz de seguir leyendo. Igual es cosa mía, no digo que no, pero estoy muy cansada de ese lugar común superpoblado que es el pene de los señores. ¡Basta ya de penes, dejen algo a la imaginación, no necesito la descripción de cada vena hinchada! Gracias.
Luego la cosa mejora y aunque me chirrían un poco los relatos en que el autor se intenta meter en la piel de una mujer no me parece mal, es su visión y da que pensar, pone el dedo en algunas de esas llagas cobardes que todos tenemos.