domingo, 23 de enero de 2011

Poema

Los perros vagabundos
se comieron
a los patos sembrados en el parque,
que no supieron
dónde estaba el peligro
quién era el enemigo;
los patos,
con los ojos pintados
para ser el hermoso adorno de un estanque.

Los perros
si sabían
del hambre y el instinto,
de las plumas con babas,
de la sangre y el barro;
los perros,
libres y asilvestrados
que se comieron los patos
antes de haber perdido
la batalla final contra el asfalto.

9 comentarios:

  1. No es poema de una sola lectura. Pobres perros. Pobres patos. Me ha gustado mucho.

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  2. Pues a mí me ha encantado, perros de esos conozco unos cuantos y patos ni te cuento.

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  3. Qué magistral alegoría!

    Te felicito.

    Un abrazo

    SIL

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  4. La vida misma que anda entre perros y patos. Sucede que a veces las personalidades se cambian y entonces el perro hace de pato y viceversa.
    Me gusto la sinceridad y la fuerza de este texto.
    Saludos

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  5. A todos:
    este poema está inspirado en hechos reales, periféricos, antiguos, pero reales. Y si, como la vida, tiene varias lecturas.
    Sigo con mi "Camino Viejo de Vicálvaro".

    Abrazos, besos y saludos a repartir.

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  6. El asfalto gana muchas batallas.
    Demasiadas.
    Saludos.

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  7. Pobres patos, pero claro, el hambre no da tregua ni siquiera a la belleza.

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  8. Laura, has dado con la raíz de este poemario: todo el paisaje de mi infancia está ahora lleno de cicatrices de asfalto.

    Un abrazo.

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  9. Sí Bletisa, el hambre no da tregua como no la da la naturaleza. Los perros son carnívoros y los patos comida, a veces se nos olvida que hay leyes más fuertes que nuestros caprichos.

    Un beso enorme.

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