jueves, 18 de febrero de 2010

Publicar, publica cualquiera

De un tiempo a esta parte ando preguntándome qué mérito tiene, a día de hoy, tener un libro (o dos, o tres) publicado...

Resulta que cada vez son más las editoriales que, previo pago de unos honorarios, convierten tus escritos en un volumen encuadernado al que prestan el nombre de la editorial y un aspecto acorde con el resto de la colección. También ofrecen una cierta distribución, gestionar el ISBN, corrección, maquetación... en fin, una serie de servicios que el autor abona y ¡voilá! se convierte en autor publicado.

No tengo nada que objetar a esto, es un negocio como otro cualquiera, un servicio que se ofrece. Pero entonces ¿qué distingue al autor publicado del resto? ¿la decisión de gastar una cantidad X de dinero para verse en los anaqueles de algunas librerías?

Hay otras editoriales que funcionan como siempre, como antes. O sea, mandas tu obra, la revisan y si encaja en su línea, la publican. No conozco personalmente a nadie que lo haya conseguido, pero corre el rumor de que es así. Ojo, que no quiere decir que el autor rechazado sea malo. Simplemente puede ocurrir que o bien no encaje realmente en la línea de la editorial o bien ésta no vea clara la posibilidad de rentabilizar o simplemente recuperar la inversión. Lo cual es absolutamente respetable, ya que una editorial es una empresa, no una institución de caridad.

Y luego están esos otros autores, al loro, a los que las editoriales piden obra para publicarla. Pero para llegar ahí ¡ay, amigo! o eres realmente muy bueno o has ganado algún premio importante.

La verdad, no me siento demasiado orgullosa de mis obras publicadas, no porque crea que no lo merecieran (que a veces, supongo que como casi todos, tengo mis dudas) sino porque, sinceramente, creo que si las hubiera hecho llegar a otra editorial me habrían despedido con un "no encaja en nuestra línea". Por eso, aunque estoy tremendamente agradecida a Poesía eres tú, sigo creyendo que no tiene demasiado mérito, que no soy mejor que nadie por haber publicado tres libros.

Por eso he decidido, ahora que Poesía eres tú ya no es mi editorial, no volver a publicar nada en ninguna editorial, salvo que sean ellos los que me lo pidan (o me dé un arrebato, envíe algo y resulte que encaja). Quizá parezca una tontería, pero es que si lo que quiero es que mis amigos tengan mi obra, que la lean, que disfruten de ella, siempre puedo hacerme una autoedición. Así hago el libro a mi gusto enteramente, lo ilustro si quiero, elijo la portada, pongo el tipo de letra que me dé la gana... y si me apetece verlo en papel, encargo unos cuantos ejemplares a una imprenta y a correr.

Será que soy poco ambiciosa o que el mundo editorial me ha demostrado que hoy en día puede publicar cualquiera. De momento, ahí tenéis (entre paréntesis), un poemario enterito que os podéis descargar gratis. (Ya alguien me ha preguntado si hay versión impresa; por ahora no la hay pero no descarto imprimir unos pocos ejemplares, todo depende de la demanda y, para que voy a decir una cosa por otra, de la pasta).

8 comentarios:

  1. Claro Mayte, puedo estar de muy de acuerdo, o de muy poco de acuerdo en lo que dices, pero en líneas generales, básicamente lo estoy; sólo que, yo haría la ecuación en base a dividir las editoriales en dos bloques; uno donde están básicamente las que apuntas en tus primeros párrafos, vamos las editoriales de siempre; y luego me temo,,,que las otras, que hacen o dicen llamarse editoriales, bueno sí, porque editan, pero prestan sus servicios a cambio de un interés excesivo y que ronda la usura …-luego aquí que cada uno le ponga el adjetivo que proceda- como pueda ser el caso de la que nombras más abajo; luego estamos los que decimos ser autores de tal o cual, que tenemos el problema de la prisa y un campo de amapolas en la cabeza, y que nos mata, y de eso se aprovechan estas últimas; en cierta manera yo también mordí el anzuelo, y digo en cierta manera, pues la que imprimió mi primer libro fue una empresa, también la podemos llamar editorial, que ofrecía esos servicios, es decir, maquetación, “corrección”, impresión, gestión del ibsn, y tal, servicios estos que por otro lao…wno, que te voy a contar, ojalá hubiese sabido entonces lo que sé ahora, pero en fin,,,sigo con la cancamusa(como dice mi madre)…sabía a lo que iba y lo que me exponía , y nunca me vendieron la moto de distribución, que si tal, que si cual, vamos que me tenía que buscar yo la vida si quería rentabilizar la inversión, cosa que hice, y que no me fue mal del todo. El problema es cuando los usureros, no vienen de frente, y engatusan al personal mediante bonitas webs y otros cantos de sirena ofreciéndote el oro, la plata, el bronce y el estaño…

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  2. Gracia Mayte por tu (entre paréntesis) ... tu "4º" libro

    si, igual tienes razón con eso de que "no soy mejor que nadie por haber publicado tres libros" pero SI que tiene MUCHO mérito el haberlos escrito.

    Yo tengo la suerte de haber leído tus tres libros (uno de ellos volando desde Madrid a San Sebastian) y te aseguro (no es peloteo y lo sabes) que su lectura me ha transmitido mucho más que otros poemarios de 'autor publicado y que las editoriales piden obra para publicarla'...

    dicho essssssssssto:

    un beso y a por el 4º libro en papel YA!!!

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  3. Claro Gsus, las hay que se aprovechan, algunas incluso sólo venden caricias en el ombligo, no se leen lo que publican, ponen el platillo y a correr. Otras intentan, dentro del negocio, tener al menos un cierto nivel literario, pero cuando lo que manda es el euro es dificil que prime la calidad. Y ojo, repito que me parece un negocio totalmente respetable, como lo es el de hacerle al personal retratos estilos Warhol o poner su careto en un cojín bordado a punto de cruz.

    Lo realmente triste es el abuso, el "tio, tú vales mucho" por el sólo hecho de que vayas con los billetes por delante. No sé, creo sinceramente que, como escritores, a veces el ego, el ombligo, los sueños (o los campos de amapolas), nos juegan malas pasadas. Luego reflexionas, pones los pies en el jodido suelo y, si tienes un mínimo de cabeza te das cuenta de que hay cientos de miles de personas que seguramente lo hagan mejor. Y curras, escribes, aprendes... y se te quitan un poco las ganas de venderte.

    No es que considere que lo he hecho mal hasta ahora, es que a partir de ahora quiero hacerlo mejor.

    Y ya sé que tu experiencia con esa editorial no fue buena, como tampoco lo fue la mia al final. Pero aprendí mucho, me empujó a mejorar, a escribir, a tomarme la poesía en serio. Todo tiene su lado positivo; en mi caso, todo lo que aprendí, todos los poetas a los que conocí y una antología que me encanta haber confeccionado a pesar de algunos tropiezos finales.

    Besos.

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  4. Niño, si tú, el desconcertado... no tengo demasiadas ganas de empezar de nuevo con la feria de las vanidades, con el "ven a la presentación de mi libro, compramelo"... prefiero dedicarme a lo que debo, crear, aprender, escribir. Tengo mucho más guardado que ya iré sacando, a pequeñas dosis para no empalagar. Pero lo del papel, uf, es demasiado esclavo.

    Besos. Ahora eres tú el que me debe una cerveza, que lo sepas :P

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  5. me has dejado 'desconcertado' con tu respuesta...

    lo releo...

    desconcertado

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  6. me has dejado 'desconcertado' con tu respuesta...

    lo releo...

    desconcertado

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  7. ¿Desconcertado? Mejor hablamos un día en directo, je je.

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  8. hola mayte, pues yo estoy en esa minoría del "mandas tu obra, la revisan y si encaja en su línea, la publican", y sí, ese rumor del que hablas funciona así, mandas-revisan-encaja-publican, pero eso sí, mandas y mandas y mandas y mandas, y recibes muchos “no”. Es más recibir una y otra vez tu obra rechazada también te hace crecer. Personalmente tener libros publicados no quiere decir que uno sea bueno o menos bueno. Sencillamente hay autores bueno y autores menos buenos. Rosa Regas publicó su primer libro muy mayor y para mí su pluma es envidiable por ejemplo, y si empiezo a mencionar poetas que publicaron incluso póstumamente, nos haríamos con una buena lista. Esa ecuación de “+libros = buen poeta” no existe. Es pura aleatoriedad. Yo creo que la calidad literaria de cada autor es eso, intrínseca, va con uno mismo, nadie mejor que uno mismo sabrá si avanza literariamente hablando o se estanca, o por el contrario se mueve hacia los lados y en lugar de hablar de progreso hablamos de un solo poema, de una sola voz escrita en vida aunque esparcida en muchos libros. Si crece o decrece, nada tiene que ver con el número matemático de libros que tenga publicados.
    Publicar no tiene mérito hoy día, eso es más cierto que nada, el mérito insisto es personal e intransferible. Nadie mejor que uno. Es cierto que existen en la obra de cada uno libros totalmente prescindibles, pero son prescindibles a día de hoy, quiero decir, yo tengo libros que siento son prescindibles, totalmente gratuitos, de esos que te cuesta abrir y te avergüenzan y yacen allí, solos y desleídos en algún rincón de una estantería escondida de la casa, pero en aquel momento, en ese momento en que tú confiabas en la obra y la enviabas y la publicaban nada podía pasar mejor. Es cierto que a veces sentimos una prisa extraña por publicar y no hay que tener prisa, (esa ecuación sí deberíamos tenerla en cuenta), yo la primera, pero insisto de nuevo en que cada uno se mueve y siente de manera diferente. Del mismo modo todos hemos tenido buenas y menos buenas experiencias con editoriales. Como peces hambrientos, ese hambre interior hace que muchas veces mordamos el anzuelo. Pero bueno, de esas experiencias menos buenas es de las que uno tiene que aprender.
    Lo que sí es necesario es conocer en qué LÍNEA editorial crees que encajaría la obra, y enviar, y enviar y enviar. Y en cuanto a la rentabilidad, la poesía no es rentable, como el aire, que tampoco es rentable pero es necesario para seguir viviendo en este marco del mundo.
    Besos y libros, a ver cuándo nos vemos en alguna.

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