jueves, 2 de julio de 2009

El arte de lo limpio

Quizá hayais oido hablar del Reverse Graffiti o Clean Graffiti. Por definirlo de la manera más sencilla que se me ocurre, se trata de elevar el "lávalo, guarro" a la categoría de arte... si, si, el "lávalo, guarro" que se escribe con el dedo sobre el polvo acumulado en un coche.

Utilizando una estética propia del graffiti clásico, del street-art, el reverse graffiti limpia en lugar de ensuciar, juega a eliminar la suciedad adherida a muros, coches, cristales y utilizando diversas técnicas como agua a presión, cepillos, plantillas, productos de limpieza o lo que se le ocurra al creador, nos regala imágenes en ocasiones de una belleza sorprendente.

Me gusta mucho la idea, el concepto. E imagino que para las autoridades debe suponer un reto, puesto que quien realiza este tipo de obras no está dañando nada, al contrario. Y no solo eso, sino que además pone en evidencia la cantidad de porquería en que vivimos inmersos sin apenas darnos cuenta.

"Moose" (Paul Curtis) lleva más de 10 años practicando este arte, primero en el Reino Unido y después en otros lugares. El pasado año llevó a cabo en la ciudad de San Francisco el "reverse graffiti project", decorando el tunel de Broadway, uno de los más transitados con un tráfico de más de 20.000 vehículos diarios. Deshaciéndose de la contaminación adherida a los muros del tunel creó un paisaje mágico de enormes proporciones.

Arte ambiental, activismo ecológico, lo cierto es que este tipo de iniciativas demuestran que siempre se puede innovar en lo que a arte se refiere: romper moldes y utilizar la creatividad para moldear nuestro entorno convirtiendo lo cotidiano en una obra de arte. En este caso arte efímero, limpio.

Tunel Broadway, San Francisco. Reverse Graffiti Project, por "Moose".

Contrasta este arte con el lamentable espectáculo que ayer pude contemplar en Chueca: basura, orines, latas, restos de comida... alfombrando las calles después de la fiesta. Los servicios de limpieza municipales han debido pasar una noche dura tratando de retirar tanta porquería. Me cuesta entender esa manera de divertirse. El olor era absolutamente nauseabundo, no se podía dar un paso sin pisar latas, vasos o charcos... en fin, todo lo contrario a una muestra de convivencia y civilización.

1 comentario:

  1. Aqui estoy visitando tus rincones y tus letras...

    Te abrazo.
    MentesSueltas

    ResponderEliminar