domingo, 14 de abril de 2019

Cosas que escribí hace tiempo: Dos espigas y una rama de olivo (2012)


– Sadira –decía Fareeda–, la caja está casi llena –y le enseñaba la lata de cigarrillos Dimitrino, prácticamente llena de monedas.

– Sadira –decía Fareeda–, estos son tus ahorros, para cuando te cases –y acariciaba, orgullosa, las monedas de 25 Kuruş [1].

– Sadira –decía Fareeda–, mi madre hizo lo mismo; desde siempre en nuestra familia se ha hecho así –y hacía tintinear las monedas dentro de la lata.

Sadira entra en el pequeño apartamento de Spremberger Strasse [2] que comparte con Firuze. Huele a café y a canela. Deja sobre la mesa de la cocina la bolsa llena de verduras que ha subido del mercado y empieza a vaciarla, acariciando cada pieza. Los pimientos y las berenjenas brillan.

– ¿Has comprado pescado? –pregunta Firuze desde su habitación.
– Sí… y pan.

Sadira se afana en la cocina recogiendo la compra. El pescado brilla. Firuze, a contraluz, pregunta desde la sala pintada de azul intenso:

– ¿Hace falta leche?
– No, creo que queda bastante.
– ¿Qué vas a hacer esta tarde?
– Iré al museo…
– ¿Otra vez?
– Sí.

Firuze se despide y baja las escaleras. Sadira se queda sola. En el armario de su habitación la lata llena de Kuruş inservibles aún guarda el olor a rosas de su madre. Sadira acaricia las monedas de Fareeda: dos espigas, una rama de olivo. El relieve le llena los dedos.

En el museo, Sadira mira otra vez a través del cristal de la vitrina. Monedas persas. Los ahorros de alguna antigua Fadeera, fusionados con forma de vasija, descansan ahí dentro.

– Sadira –decía Fareeda–, mi madre hizo lo mismo; desde siempre en nuestra familia se ha hecho así.

Los ahorros para una boda, enterrados bajo un olivo o en un campo de trigo, perdidos durante siglos. Monedas persas. Tan inútiles como sus Kuruş.

– Madre… Soy un árbol sin raíces [3], como la rama de olivo, como las espigas de tus Kuruş. Madre ¿dónde están mis raíces?

Sadira es alemana y no se siente alemana. Es turca y no se sabe turca. Sadira es griega, por su bisabuela y búlgara por su abuelo. Sadira es un árbol sin raíces. Sólo las monedas la unen al pasado, los Kuruş de su madre, las monedas del museo. El relieve del metal ya sólo sirve para unir las yemas de sus dedos con las de su madre. Un puñado de círculos de acero extrañamente cálidos le traen del pasado las caricias de Fareeda. Mira las monedas de la vitrina. En su relieve, el tacto de alguna antigua Sadira añorando a su madre muerta.

– Soy persa –le dice a Firuze–, las dos somos persas.
– No –contesta Firuze–, somos turcas.
– Tu nombre es turco [4], tus padres son turcos, nuestra comida, nuestro café, son turcos. Pero eres tan persa como yo.
– No deberías ir tanto al museo…
– Firuze, somos persas. Bajo los pies, siempre, una tierra demasiado pequeña y un camino interminable por delante. ¿No te das cuenta? Tenemos el lapislázuli y la canela: somos persas, porque no podemos ser otra cosa.

© Mayte Sánchez Sempere 2012 - Monedas persas fusionadas dentro de una vasija de barro. Museo de Pérgamo, Berlín.


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[1] Kuruş: moneda fraccionaria turca.
[2] Calle berlinesa del distrito de Kreuzberg, conocido como “pequeño Estambul” por el número de turcos que viven en él.
[3] El nombre Sadira  hace referencia al azofaifo.
[4] Firuze significa “turquesa”.

sábado, 23 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XVIII - El «Consolato dell'Arte della lana»

Hoy, en «curiosidades tejeriles» nos vamos de viaje a Nápoles, en concreto a la «Via Arte della lana». Cuando la vi me llamó mucho la atención y tuve que ponerme a indagar.

La calle está dedicada al «Consolato dell'Arte della lana». Pero, eso ¿qué era?

© Mayte Sánchez Sempere 2016

En 1480, durante el reinado de Fernando I de Nápoles (1423-1494) se constituyó este consulado otorgándosele los mismos privilegios que al de la seda y destinado a proteger a los artesanos y comerciantes de lana, que hasta ese momento se habían asociado de forma esporádica.

Entre los privilegios que consiguió este consulado estaba el que sus miembros no podían ser juzgados por tribunales ordinarios, sino que contaban con su propio tribunal. En cuanto a medidas legales, además de una exención de tasas en aduana, se prohibió, bajo diversas penas de multa, la comercialización y elaboración de artículos de lana de forma particular, es decir, fuera de los miembros del consulado. ¿Os imagináis? Tendríamos que pertenecer al «Consolato» para poder hilar o tejer... algo así como pertenecer a un sindicato, gremio o asociación.

© Mayte Sánchez Sempere 2016

También tenían una misión que hoy podríamos llamar de «servicios sociales»: entre los siglos XVI y XVII se mantenía a artesanos del gremio pobres y necesitados y también se ocupaban de las hijas solteras sin padre y en «peligro de honor», alojándolas en el Conservatorio de Santa Rosa, creado por el consulado junto a la Capilla de San Juan Bautista, de cuyo mantenimiento también se ocupaba el consulado.

Establecieron normas sobre la fabricación y comercialización de los productos derivados de la lana así como un impuesto voluntario que se utilizaba para financiar las obras de caridad.

© Mayte Sánchez Sempere 2016

Los privilegios, que en los primeros siglos habían ido incrementándose, fueron disminuyendo al mismo tiempo que la importancia de esta industria, disolviéndose el Consulado en 1808.

Más de 500 años de historia de la que sólo nos queda el nombre de la calle y, quizá, la idea de que aquellas asociaciones profesionales hacían la vida algo más fácil a los artesanos.
© Mayte Sánchez Sempere 2016

© Mayte Sánchez Sempere 2016

© Mayte Sánchez Sempere 2016

(Para ilustrar, os dejo algunas de las fotos que hice en Nápoles, entre ellas la placa de la calle. No sé si con ellas conseguiré haceros viajar hasta allí...).

miércoles, 20 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XVII - Kate Davies

Hoy, en «curiosidades tejeriles» vamos a conocer a la diseñadora británica Kate Davies.

Davies vive en las Highlands de Escocia, un lugar con maravillosos paisajes en donde pasea, escribe y diseña. Se doctoró en Historia del siglo XVIII y ha escrito numerosos libros, ensayos y artículos. Se ha especializado en historia textil, historia de las mujeres y diseño y ha combinado todos estos intereses en sus libros Colours of Shetland (2012), Yokes (2014), The Book of Haps (2016) e Inspired by Islay (2017). Además, desde 2015 fabrica su propia marca de lana escocesa.


Hasta aquí, parece la historia de una mujer emprendedora que ha tenido éxito. Pero hay más. A los 43 años Kate sufrió un accidente cerebro vascular, un ictus, que la dejó en silla de ruedas. Con el lado izquierdo del cuerpo paralizado, teniendo que aprender de nuevo a utilizar un tenedor, se le hizo muy difícil retomar el tejido. Pero lo hizo. Empezó por un par de calcetines y continuó día tras día.



Dice Kate «Mi abuela me enseñó a tejer, pero después del ictus no podía hacer cosas como peinarme. [...] Mi mano no recordaba como hacerlo. No sabía usar un tenedor. Pero enseñarme de nuevo a hacer esas cosas fue muy importante para mi y significaba que podría volver a tejer. [...] Era horrible, pero esos pequeños actos eran importantes».

«Cuando estás en una unidad de ictus, son muy realistas. No oía bien, lo que haría que la vuelta a mi trabajo como conferenciante fuera muy dificil. Además estaba en una silla de ruedas [...] No tenía prisa por volver al trabajo, pero cuando el terapeuta ocupacional me preguntó qué iba a hacer a corto y a largo plazo, le dije que haría patrones de tejido y los vendería. Pensaron que estaba loca».

Su inspiración está en los paisajes que la rodean y en sus tradiciones, combinando así sus conocimientos académicos y su pasión por Escocia.


Ahora, algunos de sus patrones se han vendido hasta 40.000 veces. Compra lana a ganaderos locales y decide los colores para los tintes, elaborándose todo en pequeñas fábricas locales. Su marido, fotógrafo, comparte con ella la pasión por los paisajes y la historia local, así que colabora con ella en los libros.


Y Kate, que no puede correr, ni nadar, dos cosas que le encantan, es feliz, siente que tiene algo que ofrecer: ayudar a otros a atreverse a volver a tejer.


domingo, 17 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XVI - Yulia Ustinova

En los últimos años ha crecido mucho la afición a los amigurumis, las tejedoras buscan desesperadas todo tipo de personajes y parece que los patrones tienen que compartirse sí o sí.

Hay patrones gratuitos... algunos francamente espantosos; otros, más «correctos» no son tan especiales como los que ha hecho alguien que, además de conocer cómo funciona el tejido, cómo se le da forma, cómo se puede obligar al hilo a convertirse en algo tridimensional, tiene la capacidad de crear un personaje.

Sé que hay muchas tejedoras a las que les sienta mal que alguien no comparta su patrón... hay quienes venden sus muñecas para ganarse la vida, pero ahora no estoy hablando de eso. El patrón es más que unas instrucciones: es la «receta» de la creación.

Y pensando en todo esto, me he acordado de Yulia, que teje unas «muñecas» muy, muy especiales.


Yulia nació en Moscú en 1962 y se crió en una familia de artistas: su madre es escultora y su padre, ilustrador. Cuando tenía 5 años, su madre le enseñó a tejer a ganchillo y durante todo su aprendizaje artístico continuó tejiendo en su tiempo libre: ropa, juguetes sencillos, cosas para la casa...

Y de pronto, cuando ya trabajaba como ilustradora, se le ocurrió la idea de poner una muñeca de pie. A partir de ahí, fusionó su pasión por el ganchillo con la escultura y empezó a hacer estas pequeñas obras de arte.


Pequeñas porque miden entre 25 y 60 centímetros. Grandes, muy grandes a mi gusto, por lo bien que reflejan el mundo femenino. Las posturas, las expresiones, están en su mayoría inspiradas en la propia vida o en las reflexiones de la autora sobre algún acontecimiento.


Utiliza siempre lanas jaspeadas para alejarse de la clásica muñeca. Los colores los mezcla ella misma, uniendo 4 o 5 hebras, dependiendo de la combinación que busque para expresar su idea.


¿Qué os parecen? A mi me resultan muy inspiradoras: por su forma de retratar la realidad, por el magnífico uso del hilo y la aguja y por el impulso creador de poner de pie una muñeca. Las imágenes las he tomado del facebook de Yulia.

sábado, 16 de marzo de 2019

Cosas que escribí hace tiempo: Universo en expansión (2012)

- Sin puntos de referencia estables, no se puede medir el espacio. Sin un espacio medible, no se puede medir el tiempo. En un universo en continua expansión debemos buscar puntos de referencia estables para poder saber cuántos segundos transcurren desde que la estrella revienta en mil pedazos hasta que nos alcanza uno de ellos. Uno pequeño que se acerca atravesando un espacio que se dilata continuamente y hace que su carrera se alargue y la agonía de este planeta se prolongue. La esfera de mi reloj es un espacio medible, el movimiento de las manecillas nos sirve para medir los segundos, los minutos, las horas. Pocas. Muy pocas horas, dicen, le quedan a este pequeño punto sin importancia dentro de un universo en continua expansión. Fíjate bien, quizá la aguja grande no llegue a dar la vuelta completa. El reloj no se expande, es un espacio finito y estable, el tiempo se queda dentro y sólo gira. ¿Comprendes lo que te quiero decir?

Desnuda sobre la arena ella le mira sin decir palabra. En el cielo azul una luz crece. El pedazo de estrella se acerca y ella se siente estúpida. ¿Para qué echar el último polvo? ¿Qué sentido, que no sea el que le ha buscado más de un guionista de televisión poco imaginativo, qué sentido tiene terminar en pelotas gimiendo de placer mientras el mundo se desintegra? ¿Para qué recurrir a algo tan conocido? ¿No sería mejor probar algo nuevo, hacer algo cuyas consecuencias sabes que nunca vas a tener que pagar? Sea lo que sea, nadie te va a pedir cuentas mañana porque mañana, en un universo en continua expansión, los pedazos de este pequeño punto insignificante viajarán a toda velocidad en todas direcciones, provocarán cráteres en Marte y Venus, se quedarán prendidos de la órbita de Júpiter o llegarán hasta el Sol portando restos de adn de un sinnúmero de especies que el hombre aún no ha llegado a entender.

Se levanta y se mete en el agua. Él la mira extrañado.

- No tardes, casi no queda tiempo.

Ella empieza a nadar hacia el horizonte. El agua está fría. Nada hacia la luz que se acerca, alejándose del reloj, de lo sabido, de  él. Por fin, sin miedo, alejándose de él.

En un universo en continua expansión, a veces, las líneas rectas se curvan y las órbitas se modifican o, sencillamente, una mujer nada hacia el horizonte y la eternidad se instala entre sus piernas, allí dónde un hombre esperaba morir y sin embargo, no le queda más remedio que seguir buscando un punto de referencia, un espacio estable, una medida para el tiempo, ahora que ella se ha ido.




(Voy a ir recuperando algunos de los relatos que escribí hace años y que siguen olvidados aquí, en el blog. Así estarán, quizá, doblemente perdidos y olvidados o, en el mejor de los casos, releidos y hasta disfrutados, vaya usted a saber).

miércoles, 13 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XV - La Venus de Milo

Supongo que todas tenéis una imagen mental de la archiconocida Venus de Milo. Es una escultura del periodo helenístico, realizada entre el 130 a.C. y el 100 a.C. y uno de los «misterios» desde su descubrimiento en 1820 han sido sus brazos. Cuando se desenterró, en dos pedazos, aparecieron cerca algunos fragmentos, entre ellos, una mano con una manzana. Pero esos fragmentos se perdieron. Durante la Segunda Guerra Mundial unos arqueólogos turcos solicitaron la devolución de la estatua, considerándola propiedad del Imperio Otomano y declarando que había tres familias que conocían la ubicación de los brazos pero sólo los devolverían si Francia devolvía la estatua.

Como sea, a día de hoy la Venus sigue sin brazos en el Museo del Louvre y continúa el desacuerdo sobre cómo eran sus brazos y qué estaba haciendo. A lo largo de los años se han propuesto numerosas reconstrucciones, basadas tanto en los documentos originales sobre su descubrimiento como en los estudios sobre la mitología y las distintas representaciones artísticas de Venus.


La teoría que más me gusta, discutida como todas las demás, es que estaba hilando. También es la que más le gustó a Virginia Postrel, profesora emérita del Occidental College de Los Ángeles y escritora, autora de «Women's Work: The First 20,000 Years Women, Cloth, and Society in Early Time» (El trabajo de las mujeres: Los primeros 20.000 años. Mujeres, ropa y sociedad en los primeros tiempos). Postrel decidió comprobarlo con la ayuda del artista Cosmo Wenman, que recrea obras famosas utilizando tecnología de impresión 3D y entre los dos, recrearon una Venus hilando que me parece una preciosidad. 


Os dejo un enlace en que la propia Virginia Postrel habla sobre el tema, por si os apetece leer más.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XIV - Las alpacas y todas sus primas

Efectivamente, las alpacas tienen mucha familia. Son camélidos, emparentadas con los camellos y dromedarios. Ambas ramas se separaron hace millones de años, dando lugar a los camélidos del "viejo mundo" y los del "nuevo mundo".

En el continente americano, en el norte, las especies prehistóricas desaparecieron hace 11 millones de años, pero algunos camélidos migraron al sur, donde evolucionaron, dando lugar a dos especies domésticas: llamas y alpacas, y dos silvestres: guanacos y vicuñas.
Manto Paracas, Perú - trama de algodón y bordados de vicuña. 300 a.C. - 200 d.C.
El proceso de domesticación empezó hace 6000 años en los Andes Centrales y el uso textil de las fibras comenzó hace unos 2500 años en la cultura Huaca Prieta, continuando con la tradición de tejido con fibras vegetales.
Mujer "alpaquera" en Perú
Artesana y mujeres "alpaqueras", Perú.
En la actualidad, más de un millón de pequeños productores viven de la cría de llamas y alpacas y se producen en la región más de 5 millones de kilos de fibra al año.

La más utilizada es la alpaca, cuya fibra tiene mayor calidad que la llama. Pero también se esquila a las especies silvestres (vicuñas y guanacos), una vez que la población ha sido estabilizada y se han implantado leyes para evitar su extinción y prevenir la caza ilegal. La lana de estas especies es más valiosa, de hecho se considera que la de vicuña es la más cara del mundo: llega a venderse el kilo de fibra sin procesar entre 250 y 420 euros. Esto se debe a que la vicuña produce unos 200 gramos de fibra cada 3 años.

Si os interesa, podéis acceder a la página infoalpacas, que se define como «Sistema de información sobre la cadena productiva de camélidos sudamericanos de la Región Andina». Tienen información muy interesante, como para echar un par de semanas fisgando y aprendiendo.
Mujer "alpaquera" esquilando
Por su parte, los primos más lejanos, los camellos y dromedarios, también evolucionaron en América del norte y también emigraron, pero en este caso lo hicieron hacia Asia a través del estrecho de Bering. Su pelo también se ha utilizado tradicionalmente para el tejido. La fibra de camello de mayor calidad se produce en Mongolia.
Niño mongol, con camellos bactrianos.
La especie de camello que produce este pelo es el Camello Bactriano. No se esquila sino que se aprovecha la muda que hace de forma natural durante 6 a 8 semanas, recogiéndose el pelo que cae. Cada animal puede producir de 5 a 10 kilos de pelo al año. Estos camellos en concreto están en peligro de extinción y la fundación «Wild Camel Protection Fundation» trabaja desde 1997 para protegerlos.

domingo, 3 de marzo de 2019

Curiosidades tejeriles XIII - Vincent Van Gogh

Hoy, en "Curiosidades tejeriles", Vincent Van Gogh.

Mujer de Scheveningen tejiendo - acuarela 1881
Como sabréis, su obra es muy abundante, pintó cerca de 900 cuadros y más de 1600 dibujos... y en vida sólo vendió uno. Además de los oleos más famosos, realizó también numerosas acuarelas y dibujos a tinta.

Tejedor - tinta sobre papel 1884

Hombre ovillando - acuarela 1884
Entre sus muchos retratos he elegido los que más tienen que ver con el tejido y las labores. Y no están todos...
Mujer zurciendo calcetines - acuarela y carboncillo 1881
El de la hilandera es una copia de un dibujo de Millet, artista al que copió más de 20 obras. Copió, pero con su propio estilo, como podéis comprobar por las imágenes.

Hilandera - oleo sobre lienzo 1889
Hilandera - Jean-Francois Millet 1853
Las copias, de este y otros artistas, las realizó en dos épocas diferentes: la primera, durante su aprendizaje, que fue autodidacta: copiaba e interpretaba a los autores a los que más admiraba. La segunda época en que copió a sus favoritos fue mientras estaba internado en el manicomio de San Pablo, en Saint-Remy-de-Provence. Durante el invierno, al no disponer de paisajes o modelos, volvió a sentir la necesidad de copiar e interpretar. De esta segunda data el cuadro de la hilandera.

martes, 26 de febrero de 2019

Últimas lecturas - señoras mayores y señoras estupendas


Historias reales
Helen Garner - 9/10

La experiencia ha sido muy curiosa: pasé de los relatos de la vida de Lucia Berlin a estos otros, de Helen Garner. Dos mujeres completamente diferentes, dos vidas, dos países distintos y sin embargo, en el fondo, algo en común: el talento.
Con estos relatos de Helen Garner he disfrutado mucho. Fueron publicados en prensa y tratan de todo, de cualquier cosa, de lo que la preocupaba o de lo que la removía. Vivencias, experiencias, opiniones, relatos de vida contados de una manera precisa y amena, una maravilla muy recomendable que me ha dejado con ganas de leer su ficción.
Mujeres y maravillas
Pamela Sargent - 9/10

Esta antología de relatos de ciencia ficción ya los leí hace años, pero me apetecía volver y revisar. Además del interés que tienen los relatos, todos escritos por mujeres y con una mirada diferente, ya sea a los personajes femeninos o a las relaciones con los masculinos, el libro tiene otro punto muy interesante: el prólogo. En él, Pamela Sargent analiza la situación de las mujeres en el mundo literario y de la ciencia ficción, pero claro, lo hace en 1974, que es cuando se hizo esta recopilación. La edición española es de 1977 y el texto introductorio, escrito por Carlo Frabetti también tiene su interés.
De todos los relatos, mi favorito es el de Ursula K. Le Guin, nada sorprendente teniendo en cuenta que si fuera de poner altares hace años que ya le habría puesto uno en mi casa.
Resumiendo: si lo podéis conseguir, os lo recomiendo, por los ratos tan buenos de reflexión sobre el feminismo, nuestro papel en la literatura y lo lejos que estamos todavía de lo que, en 1974, algunas pensaban que ya estaba conseguido (o casi).

Muerte y juicio
Donna Leon - 9/10

Y para la gripe, algo ligero. Me lo he leído en 24 horas, como quién dice. La fiebre siempre me hace sentir más aventurera, atrevida, investigadora, navegante, detective. Quizá lo que pasa es que recuerdo cómo descubrí a Agatha Christie: estaba en la cama con mononucleosis... o eso creo, entonces no supimos que tenía. Pasé como quince días en cama, con fiebre, aburrida y aislada en casa de mis abuelos porque como no sabían qué me pasaba no sabían si sería contagioso y mi hermano era muy pequeño. Resultado: dos semanas de leer, leer, leer y más leer. Tenía 11 años y ya me había leído todos los de aventuras que había en casa de mis abuelos, incluido algún Tarzán, que no me gustaba demasiado. Así que mi abuela me dejó uno de Agatha Christie. ¡Qué emoción! Disfruté tanto, lo pasé tan bien aquellos días que ahora, cuando me pongo mala, busco algún libro de detectives, de crímenes, alguna novela negra que todavía no haya leído para bajar la fiebre.
Del libro, poco puedo decir, ya sabéis los que me seguís que el comisario Brunetti es uno de mis favoritos, detrás de Montalbano y Jaritos.


La mirada de los pájaros
Silvia Fernández Díaz - 7/10

Ya sin novelas negras que leer, le he dedicado las últimas horas a estos relatos de Silvia.
Están bien escritos pero, (tiene que haber un pero, si no, no le habría puesto un 7) la sensación ha sido extrañadora. A ver si consigo explicarlo... ¿habéis entrado alguna vez en una casa perfectamente ordenada, decorada, colocada y pensada? De esas que salen en las revistas buenas de decoración. Pues esa es la sensación que he tenido: no me sentía del todo a gusto, me daba la sensación que me estaba quedando sentada en el borde de una silla, para no arrugar, no desordenar nada. No sé si me explico. Ya digo que están bien escritos, bien construídos, bien contados, pero los he sentido ajenos, como demasiado terminados, sin espacio para mí. (Qué desastre, no soy capaz de explicarlo bien).
Pero vamos, que si queréis entenderlo lo mejor es que lo leáis y luego charlamos e intercambiamos opiniones.

viernes, 22 de febrero de 2019

Curiosidades tejeriles XII - Los grosores del hilo

Hoy vamos a hablar de los grosores del hilo, porque llegamos a Ravelry o a otros sitios, conseguimos un patrón que nos encanta y nos encontramos con que nos hablan de «lace» o «DK» o «ply» y no sabemos qué hilo comprar.

Empezamos con lo más fácil: ply. Se refiere al número de cabos en el hilado, de manera que el primer grosor que encontramos, el más fino, es 2 ply. No ayuda demasiado, ya que los cabos pueden tener distintos grosores, pero en algunos países, como Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda, es la nomenclatura que más utilizan.


La terminología que solemos encontrar está en inglés y saber el significado de las palabras puede ayudarnos un poco, aunque no siempre.

Hilados muy finos:
  • Thread: significa, literalmente, «hilo». Son hilos finos, como los que usamos para coser. Lleva unos 2000 metros por 100 gramos. Agujas de 1mm o 2mm. Se utiliza para tapetes y otras piezas delicadas.
  • Cobweb: literalmente, tela de araña. Así que, para nuestro caso se refiere también a hilo muy fino. Lleva unos 1400 metros por 100 gramos. Agujas de 1mm o 2mm.
  • Lace: significa «lazo» o «enlazar» y en tejido se utiliza como sinónimo de «encaje». De 800 a 900 metros por 100 gramos. Agujas de 2mm a 3,5mm. Se utiliza para chales, guantes y prendas de ropa finas.
Hilados intermedios:
  • Fingering: aquí saber lo que significa no ayuda demasiado... porque «fingering» podría traducirse como «tocar» refiriéndose a un instrumento que se toca con los dedos, por ejemplo el piano. En este caso hablamos de un hilo algo más grueso que lleva unos 400m por 100g y se teje con agujas de 2,5mm a 4mm. Se suele utilizar para guantes, calcetines, ropa de bebé, chales un poco más gruesos.
  • Baby: esto parece más claro. Sería la lana que solemos usar para la ropa de bebé, utilizando agujas del 2,5mm a 3mm, más o menos.
  • Fine/Sport/DK
    • Fine: Fino, tal cual. 
    • Sport: ¿Deporte? Pues sí, esta sí sabemos qué significa pero no nos dice nada. 
    • DK: «Double Knitting». Esta nomenclatura se utiliza más en Gran Bretaña que en Estados Unidos.
    • Estos grosores son similares, unos 300m por 100g y para agujas de 4mm o 5mm.
  • Worsted / Aran / Afghan:
    • Worsted se refiere a una hebra suave y compacta formada por hebras largas de lana.
    • Aran hace referencia a las lanas hiladas en las islas Aran, en Irlanda.
    • Afghan significa, literalmente, «afgano». Suele utilizarse el término para mantas tejidas con mucho colorido y para un grosor de lana medio.
    • En este caso hablamos de hebras más gruesas, unos 200m por 100g, para tejer con agujas de 5mm o 6mm.
Hilados gruesos:
  • Bulky: literalmente significa «grande y difícil de transportar o almacenar», vamos, lo que aquí calificaríamos como un «armatoste». Esta es una fibra muy gruesa, unos 100m por 100g para tejer con agujas de 7mm a 9mm.
  • Superbulky: Esta es perfecta para obtener resultados en un ratito. Supergruesa, con unos 50m por 100g y para agujas de 9mm a 12mm.
Otro término que suele utilizarse es «WPI», que son las siglas de Wraps Per Inch, es decir, vueltas por pulgada. Pero ¿vueltas a qué? Se trata de una forma de medir el grosor del hilo que consiste en enrollarlo alrededor de un cilindro o una regla y contar el número de vueltas que caben en una pulgada (2,5 cm). (También hay unas herramientas muy chulas por ahí, buscad, ya veréis qué monadas).
Y ahora viene cuando la matan... como veis, todo esto es relativo y no demasiado estándar, si nos movemos por el mundo veremos que hay diferentes maneras de llamar a esos grosores y en el mundo globalizado en que estamos, comprando patrones de diseñadoras de cualquier rincón del mundo, necesitamos tener un poco claras las equivalencias. A continuación os dejo una tabla que os puede ayudar (fuente: https://knittingauthority.com/guides/guide-yarn-weights/#ply)

Wraps Per Inch (WPI) Muestra
10 cm
Tamaño de aguja US UK Australia/New Zealand
O Lace al menos 16 33-40 puntos 1.5-2.25 mm;
US 000-1
Thread,
Cobweb,
Lace-weight,
Light Fingering
Thread
1 ply
2 ply
3 ply
Thread
1 ply
2 ply
3 ply
1 Super Fine 15 27-32 puntos 2.25-3.25 mm;
US 1-3
Fingering, Sock 4 Ply 4 Ply
2 Fine 12 23-26 puntos 3.25-3.75 mm;
US 3-6
Sport No equivalent 5 Ply
3 Light 11 21-24 puntos 3.75-4.5 mm;
US 5-7
DK DK 8 Ply
4 Medium 8-9 16-20 puntos 4.5-5.5 mm;
US 7-9
Worsted Aran 10 Ply
5 Bulky 7 12-15 puntos 5.5-8 mm;
US 9-11
Bulky Chunky 12 Ply
6 Super Bulky 5-6 10-11 puntos 8-12.75 mm;
US 11-17
Super Bulky, Roving Super Chunky, Roving No hay equivalencia en Ply, Roving
7 Jumbo 0-4 6 puntos o menos 12.75 mm y mayores;
US size 17 y mayores
Roving Roving Roving

Otra herramienta útil es la clasificación estándar del «Craft Yarn Council», que ha creado unos símbolos con la idea de estandarizar los grosores para facilitar el trabajo. Lo han traducido al español, aunque un poco de aquella manera... De todas formas, os dejo el enlace para que podáis consultarlo:
https://www.craftyarncouncil.com/standards/weights-spanish

¿Y en Europa y España cómo lo llamamos? Pues depende. Las que estáis familiarizadas con las lanas de DROPS habréis visto que tienen su propia clasificación por grupos, mientras que las marcas españolas, portuguesas o italianas suelen adoptar el sistema «estándar» o simplemente, referirse al número de aguja necesario.

Con eso y el metraje, deberíamos ser capaces de saber qué lana se adapta al patrón que queremos hacer.