viernes, 29 de junio de 2012

Últimas lecturas

Mientras agonizo
William Faulkner 9/10
¿Cómo es posible que a estas alturas todavía no hubiese leído a Faulkner? Si alguien más está en esa situación debería ponerle remedio ya. Impresionante la precisión de la prosa, los diferentes tonos de los personajes, la fluidez del relato.
Sobre los acantilados de mármol
Ernst Jünger 7/10
Una metáfora sobre la llegada al poder de Hitler y al tiempo, un retrato de todos los abusos de poder. Fantástica y real, esta historia está llena de paisajes y reflexiones, de belleza y espanto.
El atentado
Yasmina Khadra 9/10
De pronto todo se vuelve del revés y nos da la oportunidad de preguntarnos por qué. Una historia que invita a reflexionar y nos acerca a una realidad terrible.

sábado, 16 de junio de 2012

Tres milagros

La abuela cierra las manos en dos flores pequeñas a punto de abrirse, un pellizco al aire, las puntas de los dedos juntas. Las niñas sonríen y acercan los labios. Cada una, un beso.

La abuela mete los dedos en el hueco de la harina lleno de leche tibia. Entre sus dedos, se disuelve la levadura. Después los mueve despacio, rozando apenas las paredes del volcán.

Las niñas se empinan para mirar. Con las pestañas rozando la madera y los deditos salpicados de blanco, contemplan el horizonte del milagro.

Los dedos de la abuela giran expertos, pegajosos, rápidos. La masa aparece y come harina. El volcán desaparece. Las niñas se asombran y quieren tocar la bola amarillenta que rueda sobrela mesa. Las manos de la abuela golpean y estiran y aprietan. Con las pestañas salpicadas de blanco las niñas esperan.

La abuela tapa la masa con un retal deshilachado. Espera.

En el segundo volcán se pierden dos huevos de dos yemas. Con las pestañas salpicadas de espera las niñas sonríen. Los dedos de la abuela rompen las cuatro yemas y las llenan de azúcar y ajonjolí. Giran deprisa, pegajosos y suaves; de nuevo golpean, estiran, aprietan. Las palmas amasan, los dedos voltean, la harina salpica mesa, pestañas, espera, sonrisas.

La abuela destapa la masa. Primer milagro.

Sobre la madera, dos bolas de masa: la grande y la chica. Sobre la mesa, los deditos de las niñas esperan. Las dos masas se unen, la abuela suda y un mechón gris se le pega a la frente. Golpea, estira, aprieta. La abuela mira a las niñas y sonríe. Ahora hay tres bolas de masa sobre la madera.

Con las pestañas salpicadas de sonrisas, las niñas golpean, estiran, aprietan, dividen la masa, la retuercen. Sobre la madera, seis trenzas.

La abuela las tapa con un retal deshilachado. Espera.

La abuela destapa las trenzas. Segundo milagro.

Los deditos salpican azúcar y ajonjolí sobre las trenzas brillantes, pintadas de amarillo yema.

La abuela mete las trenzas en el horno. Tercer milagro.

Las niñas sonríen y comen trenzas doradas y dulces y guardan el secreto del milagro: un beso en las puntas de los dedos.

Últimas lecturas

Amor se escribe sin hache
Enrique Jardiel Poncela 8/10
Imposible leerla sin soltar de vez en cuando alguna carcajada.
El último encuentro
Sándor Márai 8/10
Una vida, un secreto, una pregunta.Y alrededor de la búsqueda de la verdad, reflexiones, imágenes y un mundo que ha cambiado de forma radical. Maravillosa.
Con el viento solano
Ignacio Aldecoa 9/10
Es la historia de una huida y el retrato de una España que ya no re

domingo, 10 de junio de 2012

La Petición - I Premio de Relatos de Cerveza-Ficción

Presentación de la antología que recoge a los veinte finalistas del I Premio de Relatos de Cerveza-ficción.


LA PETICIÓN, de Laura Muñoz Hermida (relato ganador). 

Además: Alberto López Arrieta, Ana Pérez Cañamares, Carlos David González Galdámez, César Augusto Álvarez Téllez, Desirée Baudel Escriña, Diego Sañudo, Fernando Nuño Sánchez, Gsús Bonilla, Jesús Francisco Galaz Duarte, Jesús Lens, Jorge Saiz Mingo, Juan Antonio Martínez Martínez, Lilian Pallares Campo, Manuel Kryskowski Massarelli, Marcos Antón Roncero, Marisol Torres Galán, Mayte Sánchez Sempere, Miguel Ángel Marín García, Silvia Portorrico Armesto.

jueves, 7 de junio de 2012

Hacia arriba

Hacia arriba. Berlin, 2012 © Mayte Sánchez Sempere


Cada escalón, un poco más de experiencia. Cada escalón, una mejor perspectiva. Cada escalón, un mínimo éxito, insignificante. Cada escalón.