jueves, 31 de marzo de 2011

Poema

Y todo es un jaleo
de cazuelas,
de pucheros al fuego
y guisos humeantes,
todo
cociéndose, creándose, mezclándose,
la alquimia que separa
lo crudo y vegetal
de la obra de arte.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cirujía esteticopráctica

- Es lo más extraño que me han pedido nunca -. dijo el cirujano. 

Aún así, operó. El paciente, feliz, salió a la calle y pudo mirar al tiempo a derecha e izquierda con sus nuevos ojos de camaleón.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Bocaditos - 11

No conviene mezclar la  POESÍA  con el  aparato digestivo .



Un poema es un VÓMITO
cuando no terminó de digerirse.



Un poema es una CAGADA
cuando todo lo bueno se quedó dentro.



A patadas con el diccionario. V

Hoy, 23 de Marzo, es el día mundial de la meteorología. Se celebra que en 1950 entró en vigor el Convenio de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). No me voy a extender en este tema porque no tengo muy claro para qué sirve ese convenio ni en qué consiste.

En lo que si voy a insistir es en la palabra meteorología.

Meteorología, no metereología. No sólo suele decirse mal sino que incluso hay quien ha llegado a corregirme con tonillo de superioridad: "¿y eso qué estudia, los meteoritos?". Pues no, estudia los meteoros. Vámonos al diccionario, que se le suele hacer algo más de caso:

meteorología. (Del gr. μετεωρολογία).

1. f. Ciencia que trata de la atmósfera y de los meteoros.


meteoro o metéoro. (Del lat. meteōrus, y este del gr. μετέωρος, elevado en el aire).

1. m. Fenómeno atmosférico, que puede ser aéreo, como los vientos, acuoso, como la lluvia o la nieve, luminoso, como el arco iris, el parhelio o la paraselene, y eléctrico, como el rayo y el fuego de Santelmo.


meteorito. (De meteoro e -ito2).

1. m. Fragmento de un bólido que cae sobre la Tierra.


Meteorología no suele usarse demasiado en las conversaciones normales, pero sí hablamos de esos hombres y mujeres que nos informan de si va a llover el fin de semana: los meteorólogos. Creo que la forma correcta es fácil de recordar, pero en caso de duda siempre puede decirse "el hombre del tiempo" o "la mujer del tiempo" o "el imbécil ese que me ha fastidiado el fin de semana" (que no es culpa suya, pero ya sabemos que matar al mensajero relaja mucho).

lunes, 21 de marzo de 2011

Reto: poemas recibidos

Como homenaje o celebración o algo especial para celebrar el día de la poesía (que tampoco es diferente a mañana o al 31 de Febrero), subo los poemas que he ido recibiendo como respuesta al reto. Es un placer enorme disfrutar de la voz de otros.


ESO LO OTRO Y LO DEMÁS
A Ana

No son los corazones los que suenan,
los corazones no laten juntos;

son nuestras palabras al ritmo
taquicárdico de la risa.
(que libera momentos)

Eso sí que es querernos;

también lo otro.
(y lo demás)





Beberme tu risa
esta mañana
con rayos amarillos
de marzo.
Y tus rizos,
salados y cilíndricos
como caracolas,
apoyados en mi frente
saludando a mi nariz
granate y experta
en tu olor.
Desayunarnos mermeladas
de frutas campestres
porque era un campo de amapolas tu piel,
dejar todo sin acabar
y volver a empezar
porque es primavera
y me cruje la tripa.
Y me crepita el alma.



Yo sólo respiro

domingo, 20 de marzo de 2011

Reto: Poema de amor, lejos de lugares comunes

Leo, en internet sobre todo, infinidad de poemas de amor que parecen siempre el mismo, tal es la profusión de lugares comunes. Siempre he pensado que es más difícil escribirle un buen poema al amor feliz que al amor traicionado y dolorido. Pero creo que se puede intentar (se debe intentar) fuera del parque temático del amor ese lleno de maripositas, pupilas clavadas en mis pupilas, cuerpos ardientes en la noche estrellada... en fin, esas cosas que uno escribe según termina de leer a Becquer, a los 15 años o en un momento de ceguera apasionada. No se me malinterprete, respeto a quien escribe estas cosas como respeto a los "grandes" poetas y a quien sólo escribe la lista de la compra, pero me gustaría poder dirigirme a cada una de esas personas que vuelven una y otra vez a subirse al tiovivo del verso amoroso y proponerles otros escenarios. Sé que en muchos casos el cambio de registro no apetece, más aún teniendo numerosos seguidores que califican de maravilloso, precioso, sublime e imprescindible ese trabajo repetitivo. En cualquier caso, lanzo mi reto, porque la poesía se merece que, por un rato, dejemos de marearla...


Poema

Hay un mendrugo de pan
sobre la mesa
pellizcado por dos manos distintas,
una alfombra
que guarda las pisadas
de un baile continuo y agarrado.

Hay ventanas que no tienen cortinas,
la sombra de una rama
sobre cuerpos dormidos,
un si no estás
que escuece en la lengua pastosa
y una cuchara que chupamos por turnos.

Hay un aire que corre
de tu pulmón al mio,
dos caricias en el lomo de un libro
y una biblioteca
plagada de ratones.

Y hay un rojo Venecia
pintándonos la cara,
y un azul ultramar
sosteniendo horizontes
y una carcajada pendiente del espejo
dónde no quiero
que se borre tu imagen.

viernes, 18 de marzo de 2011

Micro-relato

Me acuerdo casi todo el tiempo pero a veces, la memoria baila entre ahora y la nada y no sé quién es esa del espejo ni por qué ni cuándo... y me acuerdo de que eso mismo ya lo olvidé antes.

lunes, 14 de marzo de 2011

Escritor consecuente, de Octavio Fernández Zotes

Elpidio era lo que podríamos llamar un hombre corriente; era un hombre cumplidor. Cumplía sin gran esfuerzo sus obligaciones laborales; cumplía, ya fuera por convicción, por costumbre o por puro atavismo, sus deberes religiosos. Cada cuatro años cumplía con el deber cívico de ir a votar; eso sí, cada vez a un partido distinto porque no acababa de ... encontrar el centro. Hasta cumplía con periódica regularidad y con su cierto aquel, aunque sin gran entusiasmo, su débito conyugal.

Veraneaba, “comme il faut” en Benidorm, compartiendo colmena con los mismos inquilinos que en su vivienda habitual madrileña.

Los domingos acudía al estadio a ver perder “comme il faut” al Atlético de Madrid.

Los viernes, salía a cenar en cuadrilla con los mismos matrimonios de siempre, al mismo restaurante y siempre siguiendo la misma ceremonia: los hombres a una parte, hablando de fútbol o de politiquerías, y las mujeres a otro, haciendo recuento exhaustivo de los casos de cuernos habidos en la última semana.

Lo sábados, sabadetes…cumplía (comme il faut). O sea, un hombre normal.

Hasta que le dio por leer. Y es que uno nunca sabe dónde puede acechar el peligro.

A Elpidio nunca le gustó alardear de culto y de erudito. Bien es cierto que curiosidad tenía mucha y leía de vez en cuando. Pero nunca había tenido tiempo suficiente como para pensar en ponerse a leer en serio y mucho menos en la posibilidad de ponerse a escribir.

Un día, en un foro de Internet, se enteró de que "cualquiera puede ser escritor". (Hay gente muy optimista).

-¿Y por qué no yo?- se dijo.

También había leído en algún sitio que "la máxima plenitud de estar vivo es estar enamorado". Él, hacía muchos años que lo estaba. No era un amor intrépido, avasallador, impetuoso, arrasador como un torrente desbordado, que siempre resulta tan vistoso. (Desde el romanticismo p´acá, un amor desgarrado siempre vende).

No, él simplemente estaba enamorado de su mujer, con un amor suave y fluido, atemperado por los años, con la placidez de un río en sus últimos meandros. Vamos, un amor añoso pero todavía en muy buen uso.

Pensó que con estas mimbres aún se podría urdir un buen cesto. Y, dadas las circunstancias, lo más lógico era optar por la poesía lírica. A un poeta enamorado siempre le queda el recurso fácil de lanzar endechas a la amada; compararla, por ejemplo, con una rosa, a sus dientes con perlas, a sus labios con un "rubí partido por gala en dos", y demás cursiladas al uso.

Y sino, echar mano de la intertextualidad, que es la manera más sutil de cambiar de nombre al plagio.

Pero un día leyó a François Marie Arouet; alias Voltaire, y gracias a él se enteró que "el primero que comparó a una mujer con una rosa, era un poeta, el segundo, un imbécil".

(Conviene siempre tener esto en cuenta, máximo en esta época en que hay más poetas que lectores de poesía y que la mayoría empieza la casa por el tejado: escribir poesía sin haber leído poesía. Es como si alguien se decide a ser escritor sin haber aprendido a leer).

Esto le desanimó muchísimo y decidió pasarse a la prosa que, pensó, siempre sería más socorrida.

A la larga, todo consistía en mirar a la vida en sus más simples manifestaciones y retratarla.

Pero, en su manía de seguir leyendo, otro día vio en un diario unas declaraciones de Saramago: "He sido consecuente todos los días de mi vida". Esto, dicho así, en plan solemne y trascendente por un premio Nobel, la verdad, acojona. Ser consecuente uno consigo mismo, y todos los días de la vida, aparte de cansado, debe resultar difícil, aburrido y, en definitiva, una chorrada. Y al final, para qué; la vida misma es una continua inconsecuencia. Estamos cansados de ver cómo hoy se dice una cosa y mañana la contraria; casi ni se nota y siempre resulta convincente. No se sentía capaz de retratar la vida de una manera tan seria ni tan consecuente.

Decidió entonces dedicarse a la literatura de evasión: novela negra, novela histórica, de suspense, de misterio, que siempre admitiría más fantasía, aunque fuese recurriendo al disparate.

Consultó la lista de libros más vendidos y comprobó que estos son los que más dividendos aportan.

Procuró documentarse y ambientarse lo más adecuadamente posible (quería ser consecuente). Incluso, para que la situaciones resultaran verídicas, no tuvo reparos n someterse a sí mismo a situaciones extremas; a emociones fuertes.

Como la cosa iba a ir de muertes, acudió a una armería, se compró una pistola y volvió armado a su casa. Se sentó cómodamente en un sillón, se llevó la pistola a la sien....apretó el gatillo, sonó un ruido opaco: ¡¡¡PUUUUMMMM!!!, y...

Nada, no ocurrió nada. Lo único, que se había metido tanto en situación, que se olvidó de que la pistola, que era de juguete, no podía estar cargada. Pero él mismo, de modo incomprensible, se asustó. Y del miedo, se le escapó una ventosidad.

Ante lo ridículo de la situación, desengañado, decidió, muy bien aconsejado por Ortega y Gaset , de quien también había leído: " en los tiempos presentes, la mayor obra filantrópica que se puede acometer es no publicar textos superfluos".

Y abandonó la literatura. No merecía la pena pasarse la vida como un imbécil, como un inconsecuente, para que, al final, lo más sonoro que le saliese, fuera un pedo.

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Octavio Fernández Zotes es muchas cosas: leonés, médico pediatra, poeta, bloguero... y sobre todo, por lo poco que le conozco, una persona sensata con un gran sentido del humor. Es autor de los poemarios En las zarzas del camino y Memorial inacabado.

sábado, 12 de marzo de 2011

Recital de Poesía Social

Ayer en la puerta del Sol de Madrid, convocados por Escandar Algeet, amplificada la convocatoria por Batania, se reunió un grupo de locos o poetas, que lo mismo son. Yo quise estar, pero Herminia* a veces se rebela y me tuve que conformar con enviar unos versos a los que Leire Olmeda puso voz. Como no estuve no puedo hacer la crónica del directo, aunque me fui enterando de algunas cosas gracias a Santi Tena y las redes sociales. Seguramente alguien escribirá unas líneas para contar bien contado lo que pasó. Yo simplemente os dejo el poema que sí estuvo allí:


R-Evolución (I)

En la tragedia
de haber tenido todo
se nos ahogan las ganas,
hijos póstumos
de un Mayo
en la calle
enseñamos los dientes
sólo
si están
bien blancos.

Somos el éxito
de todas las postguerras,
los que comemos
cinco
veces
al día
olvidando que el suelo que pisamos
encierra las cenizas
de tantas voluntades.

Las barricadas
pasaron a la historia
y sólo las añoran
aquellos que se encuentran
de pronto
sin más fichas y al mirar al espejo
contemplan la miseria
de quien vendió su alma
por el derecho
a parecer feliz
dos días en semana.




* Herminia, mi hernia.

sábado, 5 de marzo de 2011

... y otros locos del montón.

VACÍO DE CUCHILLAS
de María Góngora (Caos)

Amo este dolor oscuro
mascar este vacío de cuchillas
estas veintisiete melodías
y la lengua llena de saliva

Lo amo, aunque me hunde
y me deja sin piel
y me llena de sal
y me borra las palabras.

Lo amo, porque me sumerge
colocando su dedo índice entre mis cejas
empujando hacia abajo
al frío, al hueco.

Tengo que amarlo ¿no lo ves?
aunque pierda las horas
y me piquen los ojos
y se me hagan montañas los días.

Amo como me muerde la boca del estómago
como me pincha el trapecio y la clavícula
como abre la tapa de mis sesos
y hurga dentro con las manos llenas.

Amo este dolor oscuro
esta nube negra
este grito de incertidumbre
el desasosiego de mi alma.

Lo amo, porque abre mis ojos
pone las luces en rojo
gira el mundo
me obliga a aprender
me enseña a aceptar.

Es la vida.



Este es el poema ganador del concurso "Amparo Bletisa y otros locos del montón". Desde aquí mi felicitación a la ganadora (os recomiendo una visita tranquila a su blog de poesía y desde allí, a los de fotografía, que también son un gusto).

miércoles, 2 de marzo de 2011

El mayor espectáculo del mundo

En la taquilla del circo:

"Caballero,
silla de pista por sólo dos monedas".

___Preferiría,
___si no es mucha molestia,
___algo más próximo, más alto y arriesgado,
___quisiera ver como crece el bigote
___de aquella trapecista
___que se está depilando,
___esperarla en la altura
___y descender con ella,
___olfatear la risa careada del payaso...

"Mire usted que
sentado en esta silla
si el león (el cielo no lo quiera)
decidiese cenarse el espectáculo
la sangre de los tres domadores
inundaría sin duda sus zapatos..."

___Yo lo que quiero es saltar el aro en llamas
___a lomos de aquel tigre anaranjado,
___meterle al mago
___la mano
___en la chistera,
___jugar al escondite
___con los conejos blancos;
___quiero volar detrás del hombre bala,
___esquivar por un pelo la sonrisa
___de aquella lanzadora de hachas afiladas.

"Pero...
la silla que le ofrezco
es ya terriblemente peligrosa..."

___Veo que no comprende;
___el espectáculo
___termina para todos:
___el que barre la pista
___la rubia de la boa,
___el acróbata que hoy besará el suelo,
___el niño, los abuelos, el novio de la novia...
___todos al otro lado de la carpa, hacia la luz, la noche, lo que
[sea...

___yo quiero
___mientras quede una nota
___ser parte de la magia.