domingo, 18 de diciembre de 2011

20 años no es nada

En seis o siete horas no se puede recuperar el tiempo que entonces guardé para otras cosas. Pero sí he dicho muchas palabras que callé y he escuchado confidencias que quizá entonces no quería oír, porque los pocos años son mucho más egoístas de lo que parecen y la tragedia propia, por pequeña que sea, siempre es más importante que la del otro. Y el otro, los otros, tienen una piel que por algún motivo sentí ajena o lejana y que hoy, en un milagro de café se ha hecho mía; piel ancha y cálida en la que nos hemos abrazado más allá del abrazo, las canas y esa arruga común que se ha estirado para acogernos tal como somos, éramos... porque éramos así ya entonces, hace 20 años, pero no lo sabíamos. Éramos pero no estábamos. 

Los caminos se hicieron divergentes, espirales, curvos para juntarse hoy en Malasaña y darnos la oportunidad de re-conocernos, abrirnos en canal y darle al pasado la dimensión de barro, que forma pero no conforma, porque nunca ninguno de los cuatro nos amoldamos... y ahora lo sabemos. Mañana será de nuevo lunes y seguiremos en los cuatro caminos que desde hoy tienen un nuevo cruce en el que se levanta un pequeño edificio que hemos construido con las palabras que entonces nos callamos. Espero, a los tres os lo digo, que habitemos de vez en cuando el espacio que ahora nos corresponde. Somos, estamos, estaremos...

domingo, 11 de diciembre de 2011

AOLDE prepara un especial sobre EL FIN DEL MUNDO. Anímate a participar.

PRESENTACIÓN:

No fue el Vesubio ni el año 1000, los cometas Halley y Hale-Bopp tampoco, el año 2000 pasó, los planetas se alinearon y aquí seguimos. El 2012 se acerca... ¿será esta vez cuando se acabe el mundo?

De momento, la bovéda del Ártico se llena de semillas y nosotros nos preguntamos: ¿qué puede hacer AOLDE para preservar algo tras la catástrofe?
Y lo tenemos claro: vamos a llenar de relatos e ilustraciones un número especial dedicado, precisamente, al fin del mundo.

 El Apocalípsis, ilustrado por Basil Wolverton en 1956.

PARTICIPACIÓN:

Si quieres participar con tu relato o ilustración, envíanoslo antes del 15 de enero de 2012 a:
revista.alotroladodelespejo@gmail.com con el asunto "Para el especial Fin del Mundo".

La extensión máxima para los relatos será de dos A4, en formato word, con letra Times New Roman o Arial de cuerpo 12.

Las ilustraciones, en formato jpg, las podéis hacer utilizando cualquier técnica. Enviadnos una imagen en alta calidad (300 ppp) en un tamaño de 25 x 22 cm para la versión impresa y otra en baja calidad (72 ppp) del mismo tamaño para la versión online.

Recordad que tanto los textos como las ilustraciones deben ser originales vuestros.

Si el mundo no se acaba antes, el próximo año tendremos nuestra propia versión del fin de los tiempos.

El Apocalípsis, ilustrado por Basil Wolverton en 1956.

CONCURSO DE ILUSTRACIÓN:

Como recordaréis, hace poco tuvo lugar el II Certamen de Microrrelatos AOLDE en Facebook y elegimos precisamente el tema del Fin del Mundo. El micro ganador aparecerá publicado en el especial que estamos preparando, pero nos falta una ilustración hecha a propósito.

Por eso hemos decidido convocar un concurso para seleccionar la ilustración que acompañará al relato ganador.

Las bases son sencillas:

- Envíanos una ilustración basada en el texto ganador que aparece al final de esta entrada a nuestro correo:
revista.alotroladodelespejo@gmail.com

- El formato de la imagen debe ser jpg, con un tamaño de 25x22 cm. Puedes enviarlo en baja calidad (72ppp) pero si ganas necesitaremos una versión en alta calidad (300ppp).

- La técnica puede ser la que quieras, blanco y negro o color.

- El plazo de presentación empieza hoy 4 de diciembre y finaliza el 10 de enero.

- Anunciaremos el ganador el día 15 de enero, coincidiendo con el fin del plazo de presentación de relatos para el número especial.

El microrrelato a ilustrar es este:

Sin más... (por Chica Metáfora)

Un escalón, cien escaleras, una cuesta, laberinto de “sies” y “noes”. Manos que se agrietan y espaldas cansadas, sudor que se convierte en esencia en el descansar de la noche oscura. Siete días de una semana simplificados a cinco de trabajo, consumidos al máximo para llegar a disfrutar con delicadeza de la nimiez del fin de semana. Montados en el Planeta mientras se destruye y lo autodestruimos a patadas con los derechos y deberes de nosotros mismos. Pasa, paso, y reposamos. Todo con cheque en blanco, pensando que nada es efímero en el infinito de la edad del mundo. Los titulares hacen poso en las hemerotecas y cerramos el ordenador a las doce; ya sábado. ¿Qué pasará mañana? Pospongo la vida hasta el lunes, no creo que nada cambie, ni de modo, ni de forma, ni de sitio. Repetimos hasta morir.

En la cama, despertar matutino de domingo, en mi egoísmo de humana resentida, donde me huele a dos tostadas y a zumo de naranja recién exprimido, donde el café nos silba desde la cocina y mientras las sábanas abrigan la desnudez, no veo otro fin del mundo que no sea el día que este momento no lo pases conmigo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cadena de despropósitos

El yo agotado,
ladera interminable,
tumba en la cima,

las multitudes
componen el anuncio
de un nuevo cielo

crisis de viento,
humanos los pulgares
rozan metales

sobre los ojos,
para cruzar edades,
mis dos monedas

dracmas gastados
pasan de mano en mano,
generaciones

ven, hijo mío
agosta tu parcela,
planta tu oro

amo y esclavo
repliegan las esquinas
del escondite

andar erguido
venía de regalo
con la miseria.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Ahora, sí


Estas cosas requieren práctica, trabajo y dedicación. Hay que leer, investigar, informarse y luego lanzarse a intentarlo una y otra vez. Esta vez, bollos de naranja. Buenísimos, casi perfectos. Seguiremos practicando, claro.

La receta, por si Víctor la pide:

300gr harina
50gr mantequilla blandita
40gr azúcar
1 sobrecito de levadura de panadería Maizena
1 huevo
200ml leche tibia
una pizca de sal
naranja confitada

Primero se prepara la masa "madre": en un cuenco se echan 100gr de harina, se hace un hueco en el centro y se añade la levadura y 3 ó 4 cucharadas de leche tibia. Se mezcla la leche con la levadura y se va incorporando la harina. Tiene que quedar una masa blandita, así que si es necesario se va añadiendo más leche a medida que se trabaja la masa.

Se pone la masa en un cuenco, se le hace un corte en forma de cruz y tapada se deja reposar en un lugar templado hasta que doble su volumen (una media hora).

Por otro lado, se hace la otra parte de la masa. Se pone la harina en un cuenco grande y se hace un hueco en medio. Se echa el huevo y una pizca de sal. Se mezcla bien y se va incorporando la harina. Lo mismo que con la otra masa, hay que trabajarla bien y se le puede añadir un poco de leche.

Una vez que la masa madre ha crecido, mezclar ambas masas amasándolas muy bien. Incorporar la mantequilla y el azúcar y trabajar hasta que la masa quede suave y elástica.

Tomar porciones del tamaño de un huevo pequeño y hacer bolitas. Irlas poniendo en una bandeja de horno sobre un papel especial, cuidando de dejar espacio entre ellas porque los bollos doblarán su volumen (o más). Tapar la bandeja y dejar levar durante una hora o algo más en un lugar templado.

Una vez hayan crecido los bollos, hacerles un pequeño corte (no muy profundo) y rellenarlo con una mezcla espesa de azúcar, agua y naranja confitada. Pintar los bollos con huevo batido y meter la bandeja en la parte inferior del horno, precalentado a 180º. Hornear durante 10-14 minutos, hasta que estén doraditos.

En cuanto se terminen, pruebo otro "relleno". El objetivo final: roscón de reyes.