miércoles, 30 de enero de 2019

Curiosidades tejeriles VI
Fair Isle


La llamada Fair Isle es una técnica de tejido tradicional que se utiliza en patrones que combinan varios colores. Toma su nombre de Fair Isle, una pequeña isla al norte de Escocia que forma parte del archipiélago de las Shetland y donde a día de hoy se continúa practicando.

El origen de los diseños es incierto, aunque existen varias teorías.

Hay quien ve en ellos evidentes influencias escandinavas y europeas: se sabe que los tejidos se intercambiaban con los barcos que pasaban por otras cosas, como licores y tabaco; en esa relación comercial podría estar la llegada de este tipo de diseño. Esta parece la teoría más lógica y posible.


Otra teoría que he leído, la más divertida, habla de que James Coats, fundador de la fábrica de hilaturas Coats (sí, la matriz de Fabra & Coats) envió como regalo a la isla unos caleidoscopios, lo que permitió a los isleños desarrollar nuevos patrones. Estaríamos hablando de 1850, aproximadamente.

Pero la más extendida es la que relaciona estos diseños con el barco español El Gran Grifón, que naufragó en la isla en 1588. Los isleños acogieron a los marineros en sus casas y estos, a cambio, les regalaron los patrones para tejer con varios colores... Preciosa historia que relaciona los diseños moriscos con estos tejidos, aunque probablemente no sea más que una leyenda.

En cualquier caso, con el paso del tiempo, los diseños se han ido personalizando, diferenciando y evolucionando.

Esta técnica se hizo popular a nivel mundial cuando en 1921 el entonces príncipe de Gales (posteriormente, Eduardo VIII), apareció en público para jugar al golf con estos jerseys. Todos los hombres que se consideraban elegantes, le imitaron.

Y hablando de imitar, en 2015 Chanel tuvo que disculparse por copiar descaradamente el diseño de la artesana Mati Ventrillon, de Fair Isle, cuyo taller habían visitado dos empleados de la firma francesa. Compraron dos jerseys que ella les vendió en la confianza de que no los copiarían. Imaginaos la sorpresa de Mati al ver su diseño desfilando en la pasarela junto a Karl Lagerfeld, el principal diseñador de Chanel. La artesana denunció el caso en redes sociales y finalmente consiguió no solo que la firma se disculpase sino que se comprometiese a acompañar esos diseños en los medios de comunicación con la cita "Mati Ventrillon design".

Los patrones tradicionales tienen una paleta de colores limitada, 5 como máximo, y únicamente combinan dos colores por fila. Además, se trabajan en redondo, sin costuras, de una sola pieza, de abajo a arriba, con el clásico juego de agujas de doble punta.


Y aquí viene lo más curioso... ¿cómo se hace para tejer todo el cuerpo en redondo, desde el bajo hasta el cuello, y al mismo tiempo dejar hueco para las mangas? ¡Se corta el tejido!

Sí, habéis leído bien, se teje el cuerpo completo y después, se corta para dejar el hueco de las mangas. Pero antes de lanzarnos a cortar, expliquemos cómo se hace.

El "steeking" es una técnica que se desarrolló en las islas Shetland y que consiste en tejer unos cuantos puntos extra, a modo de puente, y después realizar un corte en el centro. Este puente suele tener entre 6 y 10 puntos. Una vez cortado, se rematan los puntos por el revés, ya sea cosiéndolos o a ganchillo. La técnica más "limpia" me parece la que consiste en sujetar los puntos a ganchillo antes de cortar. Con está técnica, además de los huecos para las mangas se puede hacer también la abertura para una chaqueta, por ejemplo.

domingo, 27 de enero de 2019

Últimas lecturas. Las primeras de 2019


Los que van a morir te saludan
Fred Vargas - 8/10

Me ha resultado curioso conocer a esta autora. Por supuesto, había oído hablar de ella pero no se me había cruzado. Quiero decir que cuando he comprado libros nunca se me había ocurrido elegir uno suyo, no sé por qué. Ahora, desde que ganó el Princesa de Asturias la han editado en bolsillo, que es una cosa que me gusta mucho, porque leo sobre todo en el metro y en el autobús, muchas veces de pié con el libro en una sola mano, así que los tochos no me resultan cómodos. Y ahora sí, se me cruzó en una librería en Bilbao.
La forma de contar, de hacer novela negra de Fred Vargas es diferente y por eso mismo me ha resultado un poco desconcertante. No me ha disgustado, al contrario, pero no sé decir si me ha gustado o sólo sorprendido. Por eso tendré que volver, para poder formarme una opinión un poco más sólida. De momento las ganas de repetir ya dicen algo.



Red Álava - La red de mujeres invisibles
Ane Azkue. Iñaki Madariaga, Cristina Madariaga - 7/10

Este álbum ilustrado lo compré en la Durangoko Azoka, la Feria del libro y el disco vascos que se celebra todos los años a primeros de diciembre en Durango.
El álbum me pareció interesante y las ilustraciones me resultaron atractivas. Además es una edición bilingüe.
Los peros: hay quizá un poco demasiado de copy-paste que no me parece de recibo en una obra que no es tan amplia como para no poder hacer un segundo o tercer dibujo, aunque sea parecido. Y la tipografía es sumamente incómoda de leer.
La historia está contada con demasiada superficialidad, para mi gusto. Es casi como un documental del Canal Historia pero dibujado. Quien haya visto algo en ese canal sabrá a qué me refiero... Para los que no, digamos que se queda una como si hubiera visto solo un trailer.



Manual para mujeres de la limpieza
Lucia Berlin - 9/10

He terminado este libro con la sensación de notar el olor a alcohol en todas partes. Me ha gustado mucho, me ha resultado deprimente en algunos momentos, aunque también esperanzador, no sé por qué.
Este es uno de esos casos en que no sé bien qué decir de un libro más allá de que me ha gustado, que lo he disfrutado de principio a fin. Y no sé si alguien necesita algo más. Si me preguntáis ¿lo recomiendas? la respuésta es sí, sin ninguna duda. Si me preguntáis ¿de qué trata? pues ahí ya lo tengo más complicado, porque trata de la vida, de la de Lucia Berlin y eso no hay mejor manera de comprenderlo que leyéndola. Son relatos, independientes pero relacionados, diferentes pero que, al final, componen una imagen completa. Y hay mucho alcoholismo y mucha tristeza pero al tiempo esperanza y alegría. Lo dicho, no sé explicarlo.

sábado, 26 de enero de 2019

Curiosidades tejeriles V
Los amigurumis

Muchas habréis utilizado alguna vez la palabra o la habréis leído, muchas veces mal escrita porque la inmensa mayoría de quienes los tejen no saben qué significa. Gumis, gurumis, amigus, ¡qué sé yo! He visto de todo.

Chameleon de Hansi Singh

Así que ha llegado el momento de aprender qué significa amigurumi y a qué se refiere. 

La palabra es un neologismo japonés, una palabra relativamente moderna, porque, a pesar de lo que algunos afirman, no se trata de una artesanía tradicional o antigua. De hecho, en Japón no existen pruebas de tejido en punto o ganchillo en la antigüedad. Sí que tienen una impresionante tradición textil, pero lo de tejer con agujas los primeros japoneses que lo hicieron fueron los guerreros samuráis para hacerse calcetines... sí, los samuráis ¿a que es curioso?

Dwarf Amigurumi by Lucy Collin

Situemos a estos samuráis tejedores en el tiempo: al final del periodo Edo, es decir, hacia 1868. Al parecer, la situación política del país provocó que estos guerreros se vieran de pronto muy empobrecidos. Los calcetines tejidos eran una prenda cara, así que los guerreros completaban sus magros salarios confeccionando unos calcetines que entonces no eran más que un tubo tejido, cerrado en la punta.

Volvamos a los amigurumis. "Ami" significa tejer en japonés, y "gurumi" significa muñeca rellena. En japonés, lo mismo que en español, "tejer" no indica la técnica, no se refiere a dos agujas o a ganchillo. Por tanto, es erróneo decir que los amigurumis solo se hacen a ganchillo y también lo es decir que tienen que ser tejidos en espiral. Es la técnica más sencilla, de la que más patrones hay, pero no la única.

Blue Totoro Amigurumi by Lucy Collin

La moda ha ido imponiéndose desde la década de los 50, al principio sólo en Japón y a partir de los 90 en el resto del mundo. En la década de los 50 fue cuando en Japón empezó el movimiento o moda kawaii, que significa "monísimo". Fue entonces cuando nació Hello Kitty, por ejemplo.

Explicar el porqué de esta moda japonesa, de este nuevo ingrediente cultural ya tan asentado, es complicado. Tiene que ver con la situación en que quedó el país después de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de reconstruir el país y de cambiar muchas cosas sin perder por ello sus tradiciones. Digamos que crearon un "nuevo Japón" que se colocó a la cabeza de la economía mundial y terminó colonizándonos con sus cosas monísimas, entre ellas los amigurumis.
Knit Sleepy Fox Amigurumi by Amanda Maciel

En cuanto a sus propiedades como amuletos, no creo que ningún objeto nos dé suerte o nos proteja. Pero si creo que su presencia puede alegrarnos, ayudarnos a recordar que no todo es trabajo, que la vida es hermosa. Ese, creo yo, es el valor de los amigurumis en Japón como "amuletos": no una creencia supersticiosa sino una forma de acompañar y humanizar el día a día.

Por desgracia, la cultura japonesa nos es necesariamente ajena. Nunca podremos escribir un haiku o tejer un amigurumi con el mismo espíritu que ellos lo hacen porque su forma de relacionarse con la vida y la naturaleza no tiene nada que ver con la nuestra.

(Pinchando en las leyendas de las fotos podéis acceder a la página de Ravelry y conseguir los patrones de los muñecos).