sábado, 30 de junio de 2018

Últimas lecturas


Zenobia
Morten Dürr y Lars Horneman - 10/10

Este tebeo, cómic o novela gráfica, que ya no sé cómo hay que llamar a este género, me asaltó en la Feria del Libro de Madrid. Sólo lo ojeé, pero no pude dejarlo allí: un libro que te pone la carne de gallina la primera vez que lo abres se merece un lugar en la biblioteca.
El escalofrío continúa. De verdad que hacía tiempo que no leía / miraba algo tan emotivo, tan bien hecho, tan emocionante sin caer en la sensiblería. Es espantoso porque la realidad lo es. Es doloroso, dulce y muy amargo al mismo tiempo. Es como una caricia que consuela después del horror, es el respeto mayúsculo a los que huyen, la empatía dibujada, es una obra que, estoy segura, se terminó con lágrimas en los ojos.


La pirámide de fango
Andrea Camilleri - 9/10

Como de costumbre, las aventuras del comisario Montalbano me refrescan, me ayudan a descansar sin perder de vista el mundo en el que vivimos. (Con miles de personas intentando cruzar el Mediterráneo para salvar la vida, buscando una oportunidad para tener un futuro, no ya digno, simplemente un futuro vivos; con miles de cadáveres en el fondo del mar y todo el mundo -incluida yo- preparando las vacaciones, necesitaba irme un poco, pero no mucho).
Y como de costumbre, las historias que cuenta Camilleri nos devuelven el reflejo de lo que somos como sociedad, de toda nuestra miseria y mezquindad. Así que no me acabó de salir bien lo de descansar... (Nota mental: para desconectar, mejor cualquier otra cosa).



La librería

Penelope Fitzgerald - 9/10

Este es uno de los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid en la caseta de Impedimenta. ¡Qué forma de querer a los libros! ¡Qué manera de cuidarlos! Hacen libros bonitos por dentro y por fuera. Cuidados. Corregidos. La traducción, buena. ¡Es que me emociono! Sé que muchos me entenderéis...
La novela me ha gustado mucho, me ha recordado a mi amiga Chelo, la que fue mi librera de cabecera durante todo el tiempo en que mantuvo el empeño por tener aquella estupenda librería amarilla que hacía mis semanas mejores. Hay sueños que se cumplen, aunque sólo sea durante un tiempo.
Además de lo mucho que me ha gustado la novela, es de las que me animan a seguir escribiendo. ¿Por qué? Pues porque la autora publicó su primer novela a los 61 años. Ahora tengo que leer las otras siete. Penelope Fitzgerald acaba de entrar en mi lista de autoras favoritas y creo que se va a quedar en los puestos altos.


El cuento de la criada
Margaret Atwood - 9/10

La tenía pendiente desde Reyes, ahí esperando a ver si le hacía un hueco en el bolso. Me apetecía mucho, pero también me daba un poco de miedo. Ya sabéis: me creo expectativas y luego me llevo un disgusto si no se cumplen.
En este caso no es que se hayan cumplido, es que la obra ha superado todo lo que había imaginado leyendo las buenas críticas.
Políticas populistas y totalitarias, mujeres utilizadas, información sesgada, miedo, violencia, silencio, secretos... todo tan plausible que me daba escalofríos. Si hay algo que me gusta en una ficción es que esté bien construida, que resulte verosímil dentro de sus propios parámetros (cosa que no siempre pasa). En este caso, para quitarse el sombrero. Es que me ha encantado y se me tiene que notar.
Ahora no sé si ver la serie de televisión o no, de nuevo las dudas, de nuevo el miedo a la decepción, a que me estropeen el buen sabor de boca. A ver si va a ser como comerse un diente de ajo después de un bombón...

El barón rampante
Italo Calvino - 8/10

Igual la expectativa era demasiado alta, pero me ha decepcionado un poco.
Me enamoré de Calvino con «Los amores difíciles» y tenía pendiente seguir conociéndole. Había leído mucho sobre este barón como obra sumamente divertida... y no me lo ha parecido tanto. Al contrario, me ha parecido triste, muy triste. Quizá sea cosa mía que he querido ver una metáfora donde no la hay, no lo sé.
Me ha gustado, eso sí. No tanto como otras cosas que he leído, es cierto, aunque creo que puede deberse a que estaba constantemente esperando esa comedia que no encontraba. Quizá en otra ocasión, no sé... Alguna obra más tengo pendiente, habrá que ver qué tal.



Que la tierra te sea leve
María Teresa López

Ya sabéis que mis «reseñas» no son literarias, sino sentimentales. Nunca jamás me gustaron los comentarios de texto que requerían análisis de forma... no porque no supiera hacerlos sino porque me aburrían, porque odiaba que me dejasen ahí, con un fragmento que no se sabía de dónde venía ni a dónde iba. Así que no hago reseñas literarias, sino que hablo de lo que he sentido al leer y ya está.
En este caso he vuelto al pueblo de mi infancia. No, no soy de allí ni pasaba más que algún día que otro al año, sobre todo cuando todavía vivía la tía Tere, la hermana de mi Avi. Entonces íbamos a verla y yo jugaba con Alma. O pasábamos algún día en Semana Santa. En definitiva, recuerdos infantiles que llegada a la mediana edad se hacen más bonitos. Luego fuimos espaciando las visitas y ahora hace ya unos cuantos años que no piso Crevillente.

La novela que me ha devuelto allí relata la investigación de una serie de asesinatos que tienen lugar en el pueblo y en sus alrededores. Hay más personajes y alguna que otra historia lateral que me han proporcionado un rato entretenido caminando por las calles y la Sierra, re-conociendo un poco del pueblo y recordando a los que ya no están, que son muchos.

sábado, 9 de junio de 2018

Curiosidades tejeriles II

Los "Aran patterns"

Tejí esté jersey para mi marido hace ya algún tiempo. Siempre me han gustado mucho los jerseys de trenzas, hace muchos años mi Yaya me hizo uno precioso y creo que desde entonces siempre he tenido alguna prenda con trenzas. A estos dibujos aquí les llamamos de siempre "trenzas" y ya está, pero habréis visto que también se les llama "Aran patterns".

Esto hace referencia a las islas de Aran, al oeste de la costa de Irlanda, de donde son originarios.

Una curiosidad sobre estos modelos: los tradicionales "jumpers", que es como allí se denomina a los jerseys, eran blancos y se hacían con lana sin lavar, conservando la lanolina, de forma que eran casi impermeables y podían llegar a absorber un 30% de su peso en agua antes de que quien los llevaba sintiera la humedad. Estaban pensados para abrigar y proteger a pescadores y granjeros en una región muy fría y húmeda.

Según algunos, los dibujos están relacionados con los distintos clanes y sus identidades; las diferentes combinaciones serían un reflejo de la vida de las tejedoras y sus familias, que tradicionalmente se dedicaban a la pesca o la agricultura y ganadería.

Existen distintas interpretaciones de los dibujos, aunque no está claro si se trata de algo tradicional o una labor comercial para aumentar las ventas. A mi, personalmente, me gusta que signifiquen algo...


Más información (en inglés): The story of Aran Sweater


domingo, 3 de junio de 2018

Hecho en casa - Chal Imlil


Este chal está tejido con un hilo que compré en Marrakech y que debe llevar algo de cabra, por el pelo que suelta. Es un hilado de dos hebras en dos tonos, uno claro y otro oscuro.

El patrón es diseño propio, inspirado en las alfombras del Alto Atlas; por eso le he llamado Imlil.