sábado, 12 de marzo de 2016

Últimas lecturas


Lo que sé de la lluvia
Daniel Díaz 7/10

A Daniel le leía hace años, cuando tenía aquel blog que fue premiado por 20minutos. Y no sé si es por aquello de que recordamos las cosas mejores de lo que fueron o porque era yo más joven, estaba en otro momento vital, había leído menos... no sé, pero lo recordaba mejor. Aún así, si doy un pasito atrás y aparto un poco la decepción, me ha gustado; unos relatos más que otros, algunos nada.


El falso llano
Óscar Aguado 8/10

Siempre me gusta lo que escribe Óscar, porque cuenta lo mismo que podríamos contar todos pero desde dentro de un jarrón de rosas mustias, desde debajo de un cojín aplastado, desde detrás del retrato de la abuela o recién salido de un charco demasiado profundo... no sé si me explico, seguramente no. Es una sensación, nada más; yo no sé comentar poesía, nunca he sabido, siempre me ponían mala nota. Por eso no analizo, recomiendo. Y este me ha gustado, aunque me ha parecido demasiado corto.


Lágrimas en la lluvia
Rosa Montero 8/10

Y para "aligerar" un poco, una de detectives y ciencia ficción. Bien contada, bien llevada, creíble dentro de sus parámetros de ficción... muy entretenida. La verdad es que me ha gustado bastante, lo he pasado bien.





Hermana mía, mi amor
Joyce Carol Oates 9/10

Quizá alguno recordéis el asesinato de JonBenet Ramsey, aquella niña de 6 años, reina de belleza, que conmocionó a la sociedad norteamericana y planteó dudas sobre el uso de los niños en este tipo de certámenes. Entonces se sospechó tanto de los padres como del hermano mayor, de tan solo 9 años. Un niño "raro", disléxico y tímido. El caso nunca se resolvió y en él se basa Joyce Carol Oates para escribir esta historia, precisamente desde el punto de vista del hermano.

Tremenda historia, terrible, con tanta realidad, tan bien contada que me he llegado a olvidar de que quien escribe no es Skyler Rampyke (nombre del hermano en esta ficción). Desde luego, me ha servido para muchos y largos momentos de reflexión sobre lo que queremos para y de nuestros hijos, lo que se considera "normal", el uso que hacemos de los medicamentos y tratamientos médicos o estéticos para recobrar la "normalidad" y la esquizofrenia de una sociedad que pretende construirse a base de competir.