domingo, 25 de septiembre de 2011

Secuestrada

Es curioso como la narrativa absorbe de una manera mucho más exclusiva que la poesía, al menos a mi. Soy capaz de escribir un poema en un ratito, pulirlo, retomarlo, darle varias vueltas y dejarlo terminado sin que eso me impida hacer otras cosas. El poema soy yo, sólo se trata de hurgar un poco, rascar, ponerle letras. Sin embargo la narrativa es otra cosa.

Un relato me secuestra durante un rato: pago el rescate, lo pulo, le doy varias vueltas, lo corrijo y lo dejo terminado. Ya está, se queda ahí y a veces al volver a leerlo tiempo después me parece algo ajeno, una historia que me ha utilizado como medio para mostrarse. 

Pero la narrativa larga, la "novela", por llamarlo de alguna manera... eso es como si me poseyesen de pronto una serie de personalidades que se empeñan en llenarlo todo. No puedo quitarme a los personajes de la cabeza, no dejan de hablar, de contarme cosas. Pelean por ocupar la parte consciente de mi cerebro y me agotan, no soy capaz de concentrarme en casi nada. Leo y veo a mis personajes colándose entre líneas, queriendo meterse en una historia que no es la suya. Por eso no me veis: estoy secuestrada por unos personajes que quieren obligarme a que termine de contar su historia, son como zombies pero al revés: vivos a medias que no lo serán del todo hasta que no termine de escribirlos. Vuelvo con ellos, antes de que me dé un ataque de ansiedad.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Últimas lecturas


El rumor del oleaje.
Yukio Mishima 9/10
Una delicada y tierna historia de amor pintada como un cuadro.

Todas las almas.
Javier Marías 8/10
Una distorsión, un espacio de tiempo que sólo tiene sentido, quizá, para el que lo relata. Y un lugar peculiar.

El rumor de la montaña.
Yanusari Kawabata 8/10
Un relato que es un pellizco de vida.
Relatos de lo inesperado.
Roald Dahl 9/10
Me gusta su literatura para niños y me gustan estos relatos que ya no son tan sorprendentes pero aún conociendo el final, merecen la pena.

Los chicos de las taquillas.
Ryu Murakami 8/10
Tiene momentos escalofriantes, espantosos, tiernos... lo cierto es que engancha y hechiza.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sigo aquí

No me he ido ni tampoco me he quedado. Sigo la vida a este lado de la pantalla, e incluso dentro también, en otros sitios. El tiempo se estira bastante pero nunca es tan elástico como yo quisiera y tengo un grupo de personajes secuestrando mi pensamiento y un niño la mar de extraño que me llena los dedos de rotulador. "Cesárea programada" seguirá creciendo, despacio, como lo hacen los niños cuando ya son adolescentes y crecen más por dentro que por fuera. Y también habrá cuentos, dibujos, fotografía, arte de otros... pero todo en pequeñas dosis y espaciadas. 

Gracias por estar al otro lado.