viernes, 7 de enero de 2011

Poema

Él y yo tenemos un problema de vista
al parecer grave:
no vemos
el color negro en algunas pieles
más o menos oscuras,
pero el otro día
vimos un gato azul
lo juro
azul como los pantalones
aunque en realidad era gris
y marrón
pero él y yo lo veíamos azul,

porque él
dice que Ruth es, como mucho, marrón,
no "negra"
y Katy
la más guapa del mundo,
no "panchita"
y Cris
un gamberro,
no un "gitano".

Los dos padecemos ceguera infantil
y vemos los colores
un poco a nuestro aire,
como vemos caimanes en los charcos.



Este poema está inspirado por Nacho, mi hijo de casi 8 años, cuya visión del mundo me enseña todos los días a mantener la ilusión, la magia, la inocencia, la fantasía como suelo firme que pisar.  Nacho y yo inventamos cuentos y palabras, imaginamos caimanes en los charcos e historias absurdas. Le ponemos una pizca de locura al camino de vuelta a casa y corremos aventuras en cualquier sitio.  Su lógica me muestra lo equivocado de muchos de los "principios" de los mayores y yo trato de enseñarle a crecer sin perder la magia ni los piratas.

5 comentarios:

  1. una pizca de locura de vuelta a casa...


    qué bonito Mayte....y es que debemos ponernos más a menudo las 'gafas de ver como niños'...

    Me ha encantado todo...hasta la explicación posterior al poema. GRACIAS

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  2. Vale, los caimanes son rojos. Mi niño es un cuentista de cuidado :)

    -----

    Si, Desconcierto, tenemos que hacerlo más a menudo, nos enseñan mucho ¿verdad?

    Besos a ambos.

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  3. Qué dulzura dentro de tanta sabiduría, Mayte !!

    Me llegó bien hondo, che.
    Una belleza el poema, pero la dedicación me ha conmovido.

    ELLOS y yo tenemos un problema de vista
    al parecer grave.
    CUATRO HIJOS, OCHO OJOS, y dos más, los de esta terca mula que se empeña en ver lo que ellos no ven.
    DIEZ ojos- correremos al oftalmólogo.
    Mis hijos tienen miradas extrañas.
    O será al revés.¿?

    GRACIAS.

    ABRAZO DESDE ARGENTINA.

    SIL

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  4. Hola SIL... ¡cuatro hijos! Seguro que te dan diversión en abundancia. Yo tengo tres y cada uno me enseña cosas diferentes... Nacho es el más pequeño y tiene una imaginación desbordante, es un cuentista, un narrador en potencia. Elena, la mediana, es totalmente absurda, inventa palabras e historias delirantes, actua para si misma y vive de su propia felicidad. Y Clara, mayor, es seria y sentenciosa, aunque tiene un sentido del humor muy maduro y ocurrente. Es la duda, la reflexión, el "por qué"... en fin, todo lecciones y gafas con cristales realmente limpios.

    Un abrazo que cruce el océano.

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