jueves, 29 de abril de 2010

Hijo de la luz y de la sombra


Este es mi personal homenaje a Miguel Hernández, lo que recité junto a Ilkhi el pasado sábado en Moralzarzal, en el acto que SORCAS organizaba para recordar al poeta. Los versos de Hijo de la luz y de la sombra me inspiraron esta especie de diálogo: la mujer, la madre, la esposa, responde al poeta, conversa con él.


I. Hijo de la sombra.

Eres la noche esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

____Ven a mi, esposo,
____al terminar el día,
____mira mi piel abrazada a las sombras,
____vestida del silencio que surge de la tierra,
____escucha este latido
____antiguo como el mundo,
____música que acompaña a las mareas.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

____ Ven y penetra conmigo en el misterio
____de la floresta,
____el pájaro,
____la nube,
____unámonos al cántico
____sincero y primigenio
____del amor que revienta en medio de la noche.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.


II. Hijo de la luz.

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

____Eco de tu latido en mi latido,
____torrente vivo
____inundando mis entrañas,
____surgido de la noche más antigua,
____acuno a nuestro hijo
____con manos ignoradas.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

____ Se tejen en mis venas
____las venas de tu sangre,
____y eres tú
____y soy yo
____y ya es algo nuevo,
____futuro albergado en cántaro de barro,
____contagiado de vida,
____aire de nuestros besos..

Hablo y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.


III. Hijo de la luz y de la sombra.

Se han desbocado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

____ El llanto que me llama,
____la boca que me busca,
____el instinto primero
____que le lleva a mi pecho
____y esta vida que enlaza
____tus huesos con mi sangre.

Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

____ Y así se cumplen
____todas las profecías,
____todas las oraciones obtienen su respuesta,
____el misterio de tribu alrededor del fuego,
____la luz,
____la sombra,
____se encarnan y nos pueblan.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

viernes, 23 de abril de 2010

Día del libro

Hace años, bastantes, traté de terminar el "Ulises", de James Joyce. Quizá no diga mucho en mi favor, pero me pareció una castaña; muy bien escrito, pero una castaña. Sé que el momento vital del lector es importante en estos casos, y lo sé por experiencia. "La isla del día de antes", de Umberto Eco, pasó dos veces por mi bolso (ese en que llevo la lectura diaria a todas partes). En la primera ocasión me dormía literalmente sobre sus páginas. Lo dejé, algunos años después volví a intentarlo y me alegro de haberlo hecho porque disfruté enormemente de su lectura.

Hoy, para celebrar el día del libro he decidido darle otra oportunidad a Joyce... pero con otra obra: "Retrato del artista adolescente". He leído apenas 20 páginas de camino al trabajo, pero intuyo que me va a gustar: me ha dado mucha rabia llegar a la última parada del bus y tener que cerrar el libro hasta la tarde.



Cuando lo termine ya comentaré qué me ha parecido. Por si no os habéis dado cuenta, en la columna de la izquierda de este blog he añadido una sección de páginas. En una de ellas, lecturas, voy añadiendo los libros que leo y, cuando los acabo, escribo una breve reseña (más bien un retazo de opinión) y una nota, del 1 al 10, según me haya gustado. En esa página se pueden escribir comentarios, así que si queréis opinar o discrepar o lo que sea, ya sabéis dónde podéis hacerlo.

miércoles, 21 de abril de 2010

La mujer transparente VIII

Sucede a veces
que el párpado se pega al ojo seco
tanto
que no puedes abrirlo
y ya no importa
que no esté realmente hinchado
ni morado;
esa tumefacción que va por dentro
tras una procesión de fríos y desdenes,
esa hinchazón del lacrimal
abotargado
por regar la estéril tierra del silencio.

Sucede
que los días se suceden,
cada lágrima halla
____un surco en que perderse,
cada palabra el sentido
____de un idioma olvidado,
cada minuto pasado
____la condición de historia

muda la piel
y el párpado cerrado
se convierte en sudario
de esa que ya no habitas.

domingo, 18 de abril de 2010

24 horas en el paraíso

Acostumbrados como estamos a movernos entre personas sin sonrisa, cerradas en su propia concha, rodeadas de barreras protectoras, lo que hemos encontrado este sábado ha resultado no solo sorprendente sino muy, muy enriquecedor.

Teníamos que acercarnos a un pueblo de la conocida como "sierra pobre" de Madrid. Como nos movemos en transporte público fue necesario hacer encaje de bolillos para llegar al lugar de nuestra cita, habida cuenta de que solo hay un autobús por la mañana y otro por la tarde.

Poco después de salir de Buitrago de Lozoya con rumbo a Montejo de la Sierra pudimos comprobar que en Madrid hay paisajes hermosísimos que no se ven desde las carreteras, pueblos preciosos a los que todavía no ha llegado esa fiebre constructora de adosados.

En Montejo de la Sierra nos alojamos en El Hayedo, pequeño y acogedor, sin lujos, un hostal sencillo en que llegamos a sentirnos casi como en casa. Después de un paseo bajo una lluvia fina tanto por el pueblo como por algunos de sus campos, mojados y cansados pero inundados los ojos de belleza, tuvimos ocasión de disfrutar de una cena memorable. A primera hora de la mañana, un sencillo pero abundante desayuno nos cargó de energía para el resto del día.

Pero las sorpresas no habían hecho más que empezar. Cuando la noche anterior volvíamos al hostal yo me fijé en una pequeña pastelería en que anunciaban repostería y bollería caseras, así que antes de tomar el autobús quise pasar un momento a comprar alguna cosa para comer durante el día. La propietaria nos recibió con entusiasmo:

- ¡Qué madrugadores! Pues vamos a empezar con esto, para desayunar - y nos dió a probar un par de pedazos de bizcocho -. Y ahora viene el resto.

Comimos el bizcocho mirándonos divertidos mientras ella, desde una habitación interior no paraba de hablar y preguntarnos si nos gustaba el chocolate, la manzana, esto, aquello... Salió y nos pidió que levantáramos las manos... los pastelitos, envueltos en una servilleta, volaban por la pastelería hasta nuestras manos. Probamos un par de "cojonudas" y entonces preguntó:

- ¿Es pronto para el vino?
- Nunca es pronto para el vino -. contesté.
- Pues... ¡manos arriba! - y voló la bota.

Al final nos llevamos unos bollos preñados de matanza para comer, unas "cojonudas" de zanahoria y un par de sonrisas. Volveremos y tal como ella nos anticipó, lo haremos levantando las manos según entremos por la puerta.

Llegó la camioneta que nos iba a llevar a Puebla de la Sierra. Éramos los únicos pasajeros y el trayecto fue estupendo, pasando por La Hiruela a ver si había pasajeros aunque según nos informó el conductor, hace un año que no recoje allí a nadie, pero hay que hacer la ruta. La niebla nos hurtó algunas de las mejores vistas, pero no hizo el recorrido menos mágico.

En Puebla resolvimos en seguida el asunto que nos había llevado hasta allí. Temíamos pasar un mal día: no dejaba de llover aunque fuera suavemente y allí sólo hay un par de bares. El autobús que nos devolvería a Buitrago salía a las 6 y cuarto y no eran aún las 12. Pero las sorpresas continuaron. En el ayuntamiento nos recibieron con un afecto inusual en este Madrid, la concejala de cultura nos invitó a dejar los bártulos en su casa y nos prestó un paraguas. Nos proporcionaron mapas e información turística y nos dispusimos a recorrer el museo de escultura al aire libre, el Valle de los Sueños, ideado por Federico Eguía, que rodea el pueblo.

Pasamos el día rodeados de naturaleza en un paisaje mágico, en un pueblo con verdadero olor y sabor a campo, un pueblo que cuida su entorno y vive de manera sencilla y alegre. Si decidís conocer este lugar, olvidaos de lujos accesorios y no se os ocurra ir vestidos como para pasear por la Gran Vía: terminamos de barro hasta las cejas, pero ya íbamos preparados. Y si váis en coche, tendréis que dejarlo fuera del pueblo, dentro no cabe, no hay dónde aparcar. Tan aislados están que según nos comentaron el apagon analógico les pilló sin repetidor adaptado y estuvieron toda la Semana Santa sin televisión. Ahora han conseguido tres canales...

Por la tarde, después de una cervecita en uno de esos bares en que parece que no ha pasado el tiempo, acudimos a la oficina de turismo donde tuvimos una interesantísima charla con la encargada que nos informó de las actividades culturales que están impulsando en la zona. La vuelta a Buitrago fue de nuevo un recorrido fantástico tanto por el paisaje como por la conversación con el conductor.

Primer plano de un trillo. Puebla de la Sierra.

Volveremos, nos hemos enamorado de Puebla de Sierra, de Montejo, de sus paisajes, de sus gentes e incluso de todo lo que aún no conocemos. Hemos recargado pilas y aunque volver al ruido y las prisas se hace como mínimo antipático, el saber que dejamos allí un pedacito de corazón nos dibuja una sonrisa.

miércoles, 14 de abril de 2010

Las Rodari y 30

Hoy hace 30 años que murió en Roma Gianni Rodari, el maestro indiscutible de la literatura infantil del siglo XX, reconocido internacionalmente en 1970 con el premio Hans Christian Andersen. Rodari manejaba la fantasía y el humor como un experto malabarista, conduciendo a los jóvenes lectores a través de un mundo lleno de personajes imposibles y hechos sorprendentes.

Os recomiendo vivamente "Cuentos escritos a máquina", apto para casi todos los públicos... abstenerse aquellos con el intelecto almidonado. Yo descubrí este libro de la mano de mi madre cuando tenía 12 ó 13 años y hace poco he vuelto a comprarlo para mis hijos.

Además, os dejo un poema suyo como muestra. Espero que os guste y os animo a que, si no conocéis a este autor, voléis a la librería o a la biblioteca y busquéis alguno de sus libros. Seguro que lo disfrutáis.

Palabras nuevas
Gianni Rodari

Yo tengo una bisabuela
que inventa palabras nuevas…

Ha inventado, por ejemplo,
un precioso despincel,
que permite deshacer
un cuadro si no es muy bueno.

Ha inventado el sinsombrero
para quien no siente nunca
crudo frío en la cabeza;
intemporal e intormenta
que nos devuelven el sol;
y muchas otras que son
de una gran utilidad
en el campo y la ciudad.

Por ejemplo, el paragüete
para no mojarte el pie
montado en un patinete.

Ahora está por inventar
el verbo despelear,
para evitar los conflictos
y hacer que los enemigos
sean cordiales vecinos.

Ese verbo, por ahora,
enfermo está y no funciona.
Pero ella no se amilana
y siempre vuelve a la carga:
tarde o temprano hallará
una palabra que logre
acuerdo en la humanidad.

martes, 13 de abril de 2010

Los niños y la poesía

El pasado sábado estuvimos en la librería Nobel Espacio Lector de Morataláz, una librería de barrio donde Chelo lleva poco más de un año ayudándonos a disfrutar del placer de la lectura. Organizábamos ella y yo un recital de poesía para niños, con la colaboración de La Vida Rima y algún añadido. Dani Orviz, Ricardo Bornez, Ana Sánchez Sempere (acertastéis, mi hermana), Ilkhi Carranza, Chelo y yo misma tratamos de acercar a los peques la magia de la poesía.

Debo decir que no recuerdo un público tan bueno, acostumbrados quizá como estamos a recitar en bares llenos de otros poetas. Los niños lo pasaron estupendamente, estuvieron atentos e incluso algunos se animaron a recitar algo. Yo personalmente recito mucho más a gusto para ellos.

A continuación, algunas fotos, cortesía de Ricardo.


Chelo Puente,
presentando
Dani Orviz, hablando
de La Vida Rima


Ricardo Bornez
El público, muy atento


Yo, poniendo caras
Chelo ayudando a recitar a una voluntaria




Ana Sánchez SempereIlkhi Carranza
Una estupenda voluntaria

domingo, 11 de abril de 2010

Visiones de la Gran Vía

Eran dos abuelos de gorra, bastón, pantalón gris y zapatos de lona, dos de esos abuelos a los que aún se les transparenta el campo:

- ¿Qué, estuviste el otro día en lo de la Gran Vía?
- Si que estuve, si... me quedé a ver si daban algo, pero . Pa ellos si, unos canapés, pero no nos dieron .

Dos abuelos de nariz grande, mejillas coloradas y un poco duros de oído:

- Uno que conoció todo eso cuando eran caminos...
- Si ha cambiado, si... y hay que ver, que edificios hicieron ¿eh?
- Y todo de madera.
- ¿De madera?
- Si hombre, si. ¿No ves que la madera es lo más duro que hay?
- Hombre, pero entonces ya había acero...
- Pero los hicieron de madera, que, en no lloviendo, lo aguanta to. Si llueve, no, si llueve se pudre, pero en no lloviendo es lo que más aguanta, más que el acero.
- No sé yo ¿eh? que está la corcoma.
- ... eso en la madera verde si, pero en pasando 4 años aquello se endurece y ahí ya no entra la corcoma.
- Hombre, es que si entra la corcoma eso se viene abajo...
- Claro, en la misma Gran Vía hay un edificio acodao, que lo vi yo... y no te creas que era chico ¿eh? Lo menos 5 ó 6 pisos tenía...
- ¿Y estaba acodao? Eso es que se cae...
- Si, si... tú figúrate, eso se cae, tan grande y es una catástrofe. Y en la misma Gran Vía ¿eh?

Por desgracia se bajaron del autobús y no pude enterarme de más. Pero me ha quedado claro que la Gran Vía entera la hicieron de madera y gracias a dios no ha llovido desde entonces.


Segundo tramo de la Gran Vía, hacia 1927. Foto tomada de aquí.

jueves, 8 de abril de 2010

La mujer transparente. VII.

Amargas migas del pan de cada día
ocultas en rincones apenas accesibles,
allí donde nadie
pudo nunca barrerlas
ni verlas
ni imaginar siquiera
el miedo cotidiano
a no amarle bastante...

y ahora
la traición a todas tus promesas
te vacía los ojos
y te seca la lengua:
___no te amaré por siempre,
___no seré siempre tuya,
___ no te daré el instante del perdón ni los labios,
___ no,
___ nunca más,
___ aunque la culpa quiera
___ y llores
___ y me digas que te debo...
___ ¿te debo?...
___ respeto
___ amor
___ confianza
___ ¿de qué me estás hablando?

abres una ventana; el aire
que penetra
te levanta las faldas de las canas
y el tiempo, siempre en contra, te devuelve
la imagen deformada
de los años perdidos
acumulando escombros de mujer destruida

tarde
es demasiado tarde
para recuperar las tripas
de un caparazón pintado de persona.

martes, 6 de abril de 2010

"Para ver en euskera" en Moralzarzal

Ilkhi Carranza expone una importante parte de su obra fotográfica en los locales de SORCAS, en Moralzarzal. No voy a hablar sobre la extraordinaria calidad de las imágenes ni sobre lo profundo e interesante de su contenido, mejor lo comprobáis por vosotros mismos. Creedme, merece la pena y mucho.

A Moralzarzal se llega bien desde Madrid y en SORCAS os recibirán con los brazos abiertos.

jueves, 1 de abril de 2010

Un libro para todos







Título: El árbol rojo
Autor: Shaun Tan
Ilustraciones: Shaun Tan
Editorial: Bárbara Fiore Editora
ISBN: 84-934811-1-4
PVP: 15€

Cartoné
21 x 30 cm
32 páginas



"El árbol rojo", editado por Bárbara Fiore Editora es un álbum ilustrado lleno de imágenes preciosas y mágicas, un recorrido por los sentimientos, un canto a la esperanza. Escrito e ilustrado por Shaun Tan, este libro merece un hueco no sólo en la estantería de los más pequeños sino también en la de los mayores, muchos de los cuales encontrarán en sus páginas un lugar para la reflexión sobre la propia vida, sobre la actitud a tomar ante las adversidades que a casi todos nos alcanzan alguna vez en nuestra vida.

¿Qué es "El árbol rojo"? En mi opinión, depende de cada uno, de aquello en que cada persona sea capaz de encontrar en si mismo como motor para navegar por la vida. Insisto, una obra muy recomendable en todos sus aspectos.