domingo, 21 de febrero de 2010

Poema

En la dorada alcancía
de mis huesos,
donde reposa la paz
después de construirse,
allí
en el remanso poblado de nereidas
donde la roja luz
no alcanza
a dibujar sus sombras,
allí donde mi carne
preserva tu recuerdo,
allí
tatuaré los nombres de las cosas.

2 comentarios:

  1. Me encantan tus poemas, para mí estás dentro de la categoría de "escritores de verdad". Te sigo desde hace días y te leo con admiración. Enhorabuena por ese don que tienes y gracias por compartirlo aquí.

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  2. Suave y breve poema....

    un gusto al leerlo

    un abrazo

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