domingo, 28 de febrero de 2010

La mujer transparente
VI

Veras
te lo digo de forma que lo entiendas
de manera
que el escalofrío
no recorra tu espalda
al escucharme,
te lo cuento
pintado de rutina,
de normalidad,
de no tiene importancia,
para que si quieres
preguntes ¿cómo era
vivir en la tortura cotidiana?

Te lo cuento
llorando un futuro
al que no quiero
no puedo
resignarme
ahora
que mi coraje
y su flaqueza
ahora
que se me esfuma la esperanza.

Te cuento que soñaba
con un final distinto,
su mortaja secándome las lágrimas,
un final que me ahorrase
esta nueva pesadilla
de tener que cuidar
lavar
limpiar la mierda
a ese que aún respira su odio,
su miseria,
su eterna cobardía
en mi cara.

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