jueves, 4 de febrero de 2010

Indicios

En dos o tres días florecerán los prunos, quizá también los cerezos. Ya están prendidas a sus ramas las yemas blancas y sonrosadas que anuncian el fin del frío y a mi me gusta que termine el frío, que los días se alarguen y la luz se haga dueña de las horas.

Resulta que mi grupo sanguíneo es el 0, el mismo que el de los neandertales, el menos evolucionado. Según algunos, eso explica mi preferencia por los chuletones sangrientos. Fuera de teorías que no me siento capaz de evaluar dados mis amplios desconocimientos de antropología y genética, lo cierto es que en muchos momentos me siento muy cerca de mi parte animal. Además, soy fotodependiente, no soporto los lugares oscuros o la falta de luz natural, no me gustan los lugares cerrados y supercivilizados, me agobian muchísimo los centros comerciales o el metro, por ejemplo. Me gusta pisar la tierra, el barro, la roca, la arena, mucho más que el asfalto, y eso que soy de ciudad.

Se anuncia aún de lejos la primavera y mi parte más primitiva está deseando quitarse el abrigo.

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