jueves, 7 de enero de 2010

Imágenes de un maestro

4000 dibujos a pluma, un mes de tiempo, 1911. Winsor MacCay dio entonces nueva vida a los personajes de su famosísima tira cómica, Little Nemo in Slumberland, en un momento en que el cine de animación estaba aún en pañales.

Magia, innovación, creatividad... creo que sobran las palabras, mejor comprobadlo por vosotros mismos. Son sólo 10 minutos para mostrarnos que hace casi 100 años también se fabricaban sueños, que no hemos inventado casi nada.




Por cierto, como declaración de principios y a título informativo: no tengo intención de ver ese horror que se hizo hace unos años inspirándose lejanamente en el personaje y las historias de MacCay.

4 comentarios:

  1. bien dicho y dicho queda techu, para que veamos, una vez más, que el plagio ya existía, de un modo más moderado, pero existía.

    ResponderEliminar
  2. Precioso y algo mágico!!! Me ha gustado mucho. Bsitos

    ResponderEliminar