martes, 29 de septiembre de 2009

R-Evolución. II.

Vitiu I, por MsBurp

En la tragedia
de haber tenido todo
se nos ahogan las ganas,
hijos póstumos
de un Mayo
en la calle
enseñamos los dientes
solo
si están
bien blancos.

Somos el éxito
de todas las postguerras,
los que comemos
cinco
veces
al día
olvidando que el suelo que pisamos
encierra las cenizas
de tantas voluntades.

Las barricadas
pasaron a la historia
y solo las añoran
aquellos que se encuentran
de pronto
sin más fichas y al mirar al espejo
contemplan la miseria
de quien vendió su alma
por el derecho
a parecer feliz
dos días en semana.

viernes, 25 de septiembre de 2009

De nuevo, nuevo nombre

¿Os ha pasado alguna vez que se os ocurre una idea y de pronto os enteráis de que otro os la robó antes? Con antes me refiero a años, siglos, milenios antes... si, ya sabéis, esa sensación de "a mi se me ocurrió primero" ante los bisontes de Altamira.

Bueno, pues eso es lo que me pasó a mi con el nombre de este blog. Se me ocurrió un nombre que otros me robaron hace años y como la gente no entiende estas cosas y consideran el tiempo como una dimensión de una sola dirección, conviene, para evitar problemas y susceptibilidades, renunciar a las ideas o creaciones que, por originales que sean, topan con aquello de los nombres registrados y tal y cual.

A partir de ahora, este blog se llama "Pesc-Arte", que no sé si es un nombre que ya otro me haya robado antes, lo que sé es que habla de redes, de mar, de peces, de arte...

martes, 15 de septiembre de 2009

40, casi

Hace algo más de un año comentaba lo que supone cumplir 40 años. Además, publicaba un poema en el que enumeraba los que consideraba los mejores regalos. Ahora, un año después, a 3 días de alcanzar la "cifra maldita", tengo mucho más que aquello que entonces pedía.

Él, a quien no esperaba, se ha convertido en mi hogar, en mi descanso, en mi mejor medicina. Él es mi futuro y mi vocación, el escalofrío que me recorre de pies a cabeza cuando veo amanecer de nuevo. Él es todo y más, el mejor perfume para mi piel, el vestido que mejor me sienta. No hay poema de amor más bello que el que escribe cuando, sin necesidad de palabras, me dice cuánto me ama. La vida me ha hecho el mejor regalo, cuando creía que ya era tarde, cuando, cansada de llorar, estaba dispuesta a rendirme, la vida, sin envoltorios ni lazos, le trajo hasta mi.

Si, este próximo viernes, 18 de Septiembre de 2009 cumplo 40 años. Y estoy en mi mejor momento.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Andrés Neuman

Una de mis lecturas de este verano ha sido "Mística abajo" (Acantilado, 2008), de Andrés Neuman. Compré el libro en Abril y desde entonces lo tenía rondándome, queriendo metérseme en el bolso, colándose entre otros que me acompañaban camino al trabajo, apareciendo debajo de la almohada o detrás de un cojín del sofá... finalmente se metió en la maleta y no tuve valor para dejarle sin ver el mar, así que me lo llevé.

Ahora ando por la segunda lectura; es algo que hago con los libros de poesía que me gustan para poder saborearlos bien. Y me ha gustado no solo el contenido sino también el libro en si. Acantilado tiene una edición estupenda, agradable de leer, cuidadísima y con un diseño verdaderamente bueno.

La poesía de Neuman tiene un ritmo fluido y suave y una alegría que es como vida hecha verso. Os dejo dos poemas que me han gustado especialmente, aunque reconozco que me ha costado elegir. Desde luego mi recomendación es que leáis el libro completo. Yo por mi parte tengo intención de buscar, por ejemplo, "La canción del antílope", que tiene un título de lo más sugerente. Y también tengo idea de buscar y leer la poesía de Izet Sarajilic, sobre el que escribe Neuman en el primer poema que he elegido.


(NECESIDAD DEL CANTO)
Andrés Neuman
del libro Mística abajo.


Izet Sarajlic, poeta
Perdiste a tus hermanos,
tuviste que hermanarte.
En la noche incendiada en Sarajevo
los enterraste a solas esquivando
la puntería alerta del francotirador.
Resistías sin fuego ni cuchillos,
pedías una calle, alguna esquina
para amantes y para fugitivos
donde nunca ocurriese una catástrofe.
Una calle con vista al Mrkovicci,
la montaña de la que te venían
lo mismo golondrinas que granadas.
Pero a mayor altura
–sin heroísmo, por supervivencia–
volaban tus palabras con sus dones.

Leyéndolas me acuerdo
de Adorno y su afilada zancadilla:
¿cómo escribir después del exterminio?
Los muertos por desgracia ya no leen.
Y en cuanto a los que viven,
entender la poesía como un lujo
nos condena a vivir más desalmados
y al arte a cantar culpa. La palabra
no es un gesto apacible de verano.
Igual que una semilla atravesando el hielo
el dolor nos empuja a preguntar.
Bajo las explosiones y la sangre
tú esperabas la hora de escribir
poemas amorosos de posguerra.
Eso también se llama compromiso:
levantar
el verbo de las ruinas
y sembrar de esperanza el camposanto.

Tu traductor recuerda
que vio una enredadera en Sarajevo
henchida de verdor, iluminada,
dispuesta a no rendirse.
La imagino trepando hacia la música
como el tacto creciente de una mano
que prospera en la espalda
de una mujer al sol.
De acuerdo, no muy tarde
avanzará la noche hasta cubrirla,
es cierto que el silencio enfría el verde.
Pero mientras la suerte lo consienta
regresará la luz a la garganta:
un poeta, dijiste, es quien consigue
pese a todo empezar de cero siempre.
Frente al nuevo renglón de la mañana,
de su horizonte franco, Izet Sarajlic,
prometemos dejar la casa abierta
y seguir con el canto.



(MUJER LEYENDO)

Andrés Neuman del libro Mística abajo.

Admirar es el verbo
que dice en su doblez
lo que despierta en mí tu quieta pose.
Esa misma doblez está en tus pechos
porque elevas el libro y lo sostienes
juntando bien los brazos, plegando la atención.
Me tienta imaginar el personaje
al que estás abrazando, en qué adjetivos
prefieres detenerte. Me entretengo
calculando la pausa, la cadencia
con que pasas las páginas: sonrío
al comprobar que eres una lectora lenta,
con rodeos de asombro o de pregunta.
Quién pudiera de ti recibir esos ojos
con el mismo deseo, con idéntica hondura.
Eres lo que hace falta. Belleza meditando.
Carne con su temblor y su sintaxis.
Ese lugar en que la inteligencia
y la sensualidad se hacen un nudo.

Acuarela de Steve Cavallo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Azul Marino

Este pequeño trabajo fotográfico, mi primer e-book, está compuesto por imágenes tomadas en un puerto, entre barcos pesqueros, redes, viejos cascos a medio limpiar, piezas desmontadas... en definitiva todo aquello que acerca al hombre al mar, todo aquello que le permite crearse la ilusión de que lo domina, de que lo ha conquistado.


Azul Marino habla del mar y del hombre, de los sueños, del misterio que encierra y de la poderosa atracción que tiene sobre nosotros. El mar inspira desde siempre a artistas y aventureros, es destino y camino, objeto y sujeto; da la vida y la quita, atrae y aterra, nos llama... el mar está en nosotros, en nuestra sangre y en nuestra memoria.


Pinchando sobre la imagen se puede ver en grande.