lunes, 27 de julio de 2009

A la manera de Ada

Cómo muchos sabéis, el amor es uno de los temas recurrentes en mi vida, en casi todo lo que escribo e incluso en mucho de lo que pinto. Hay quien me ha calificado de "romántica medieval" y es posible que tenga bastante razón. Pero siempre me defiendo de cualquier juicio con el mismo argumento: en esta vida lo único que realmente merece la pena es el amor. No solo el amor de pareja, no. El amor a lo que se hace también cuenta. El amor al arte, a la poesía, al trabajo bien hecho... y por supuesto a aquellas personas que se cruzan en nuestro camino y se hacen merecedoras de ese amor (los hay que no, los hay que lo que se merecen es una patada en la espinilla, pero eso es otra historia). Y si, me gustan los poemas de amor...

Hoy os traigo uno de Ada Menéndez. Pero no es un poema de merengue con guindas, no. Ada no escribe así. Ada escribe más bien como un sorbete de limón, con frescura y descaro pero con un fondo dulce, como ella misma. Ada es tan poeta como chula, tan artista como "barriobajera" en el sentido más cariñoso de la palabra, que lo tiene... Ada es calle y mercado de barrio, pero al tiempo tiene esa enorme sensibilidad que convierte las palabras más comunes e incluso las más "feas" en poesía. Y cuando habla del amor lo hace sin adornos, con toda la sinceridad y crudeza de quien sabe bien lo que es llorar y que le hagan daño. Pero Ada no lloriquea en sus poemas, se rebela, escupe, se revuelve y grita.

Love hurts, por Nathi-Rhapsody

Este es el último poema que ha publicado en su blog, palabras marinadas. Me ha gustado porque dice claramente aquello que muchas veces nos callamos, aquello que muchas, muchísimas personas hemos aguantado en algún momento por un amor que no lo merecía. Y eso es lo mismo que siguen soportando muchas personas, hombres y mujeres, ese conformarse con un "te quiero a mi manera". Bueno, pues las más de las veces esa manera no es la que vale, esa manera hace daño y no hay justificación para soportar que el amor duela. El amor no debería doler, no lo entendí en su momento pero he aprendido que es así. Eso de "lo hago por tu bien, te quiero y esto es lo mejor para ti" no es verdad; como dice Ada es una puta mentira: quien te quiere no te hace daño y si te lo hace es que no te quiere, así de sencillo.

Disfrutad el poema y no dejéis de visitar a Ada, merece la pena... y refresca.


A mi manera
Ada Menéndez

Me han querido de muchas formas:

A golpes
porque te quiero tanto que lo hago por tu bien,
en silencio
porque te quiero tanto que no es necesario decírtelo,
a escondidas
porque te quiero tanto que nadie puede saberlo.

Pero yo
sólo quiero que me quieran de una forma:

Sin pasar miedo ni un solo minuto
recordándomelo todos los días
gritando a los cinco océanos la verdad,

porque quererme tanto
de otras maneras
es una puta mentira.

martes, 21 de julio de 2009

Imposible olvidar a Rodin

"Hace cien años, Europa vivía también inmersa en una profunda crisis, y los europeos, y en concreto los artistas, necesitaban un suelo firme sobre el que pisar. Hacía falta prescindir de toda la artificiosidad que había embargado las creaciones finiseculares para buscar un arte más sincero, basado en la aprehensión de las formas esenciales. El exceso de dramatismo expresado por los simbolistas ya no servía; la modernidad debía reaccionar contra Rodin.

Un nuevo universo formal nacía así en París en torno a 1900. La capital francesa, gran crisol de las nuevas tendencias, acogía a los grandes artistas de vanguardia. Los escultores de la modernidad – de Lehmbruck a Brancusi, de Hoetger a Archipenko, de González a Picasso– se reunían en París para desafiar la escultura tradicional. Nace en ellos un nuevo sentimiento de la forma, de la perfección geométrica, de la línea, de la belleza."

Así presenta Alberto Manzano Martos, Presidente del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre la exposición "¿Olvidar a Rodin? Escultura en París 1905-1914" que hasta el 13 de Septiembre podemos disfrutar en la sala del Paseo de Recoletos.

La exposición me resultó en general interesante, con algunas piezas que realmente me entusiasmaron, como la enorme Penélope de Bourdelle (la podéis ver en la imagen, aquí arriba), que mira al horizonte y hacia dentro al mismo tiempo y tiene unos volúmenes absolutamente deliciosos, a medio camino entre la voluptuosidad de la amante y la serenidad de la madre.

También me entusiasmó la Mediterránia de Maillol, la figura escogida como imagen de la exposición. Curiosamente no hay ninguna fotografía, ni en los carteles ni en los folletos, catálogos etc. en que se muestre el que a mi gusto es su mejor ángulo: el lado izquierdo de la figura, quizá un poquito hacia la espalda, de manera que se ven al tiempo los volúmenes esculpidos y el "aire" que abarcan.

Y para completar el trio de favoritos, la "Cabeza inclinada de mujer", una bellísima terracota de Pablo Gargallo, que me mantuvo pegada a la vitrina durante un buen rato y cuya imagen os acerco para que la disfrutéis tanto como yo.


En general la exposición me resultó sumamente interesante pero (siempre pongo peros, lo sé) encontramos unos cuantos detalles que como mínimo podrían calificarse de "claramente mejorables". Por una parte, hay un exceso de bocetos de Lehmbruck, que realmente no dicen gran cosa. Más grave nos pareció la colocación de algunas esculturas que obliga a mirarlas desde un único ángulo, siendo imposible rodearlas para poder observar todos los detalles de la obra. ¿Quién decide qué debe ir delante y qué detrás? Aquí resulta evidente: cara delante, culo detrás... obvio, convencional y lamentable, sobre todo por la cantidad de matices que se pierden. Una de las obras así instaladas es el Pensador de Rodin, que se encuentra al fondo de una sala junto a otra escultura de Lehmbruck, ambas sobre un estrado que impide acercarse demasiado y obliga a una perspectiva escogida de antemano.

A esto hay que unir la iluminación de las vitrinas que mata el relieve de alguna obra. Y ese clásico y comprensible "no tocar", que tanta rabia me da ante algunas obras, que apetece acariciar... pero esto es una queja pequeña y general, porque entiendo que si todo el mundo puede tocar acaba ocurriendo como con esa popular Julieta de Verona, cuya teta derecha brilla más que el sol gracias a los cientos de turistas que cada día la acarician.

Y como último detalle a mejorar, la temperatura. Si vais a ver la exposición no olvidéis llevar una chaqueta o algo de abrigo: después de 10 minutos se nota un frío de lo más desagradable.

Me quedo, sin duda, con ese puñado de obras que me emocionaron, con la compañía y con la sensación de comunión con el artista que siempre me provoca el contemplar cuidadosamente y con detalle una obra.

viernes, 10 de julio de 2009

Poesía contra el calor


Esta vez si que si, este es el último antes de las vacaciones y la playa. Y va a ser de los buenos, de los que no conviene perderse, de los históricos. Carlos Martín, Diego Ávila, Paco Bello y yo... recital a cuatro voces para combatir el calor. Os esperamos a todos.

jueves, 2 de julio de 2009

El arte de lo limpio

Quizá hayais oido hablar del Reverse Graffiti o Clean Graffiti. Por definirlo de la manera más sencilla que se me ocurre, se trata de elevar el "lávalo, guarro" a la categoría de arte... si, si, el "lávalo, guarro" que se escribe con el dedo sobre el polvo acumulado en un coche.

Utilizando una estética propia del graffiti clásico, del street-art, el reverse graffiti limpia en lugar de ensuciar, juega a eliminar la suciedad adherida a muros, coches, cristales y utilizando diversas técnicas como agua a presión, cepillos, plantillas, productos de limpieza o lo que se le ocurra al creador, nos regala imágenes en ocasiones de una belleza sorprendente.

Me gusta mucho la idea, el concepto. E imagino que para las autoridades debe suponer un reto, puesto que quien realiza este tipo de obras no está dañando nada, al contrario. Y no solo eso, sino que además pone en evidencia la cantidad de porquería en que vivimos inmersos sin apenas darnos cuenta.

"Moose" (Paul Curtis) lleva más de 10 años practicando este arte, primero en el Reino Unido y después en otros lugares. El pasado año llevó a cabo en la ciudad de San Francisco el "reverse graffiti project", decorando el tunel de Broadway, uno de los más transitados con un tráfico de más de 20.000 vehículos diarios. Deshaciéndose de la contaminación adherida a los muros del tunel creó un paisaje mágico de enormes proporciones.

Arte ambiental, activismo ecológico, lo cierto es que este tipo de iniciativas demuestran que siempre se puede innovar en lo que a arte se refiere: romper moldes y utilizar la creatividad para moldear nuestro entorno convirtiendo lo cotidiano en una obra de arte. En este caso arte efímero, limpio.

Tunel Broadway, San Francisco. Reverse Graffiti Project, por "Moose".

Contrasta este arte con el lamentable espectáculo que ayer pude contemplar en Chueca: basura, orines, latas, restos de comida... alfombrando las calles después de la fiesta. Los servicios de limpieza municipales han debido pasar una noche dura tratando de retirar tanta porquería. Me cuesta entender esa manera de divertirse. El olor era absolutamente nauseabundo, no se podía dar un paso sin pisar latas, vasos o charcos... en fin, todo lo contrario a una muestra de convivencia y civilización.