martes, 24 de noviembre de 2009

R-Evolución. III.

Hay un amanecer
en cada hoja,
en cada nervadura necrosada,
una promesa
en la savia paralítica
que derrama su esencia
en amarillos

hay, en la podredumbre venidera
un bullir
de futuros reinventados;

no es la muerte el otoño
y a falta de paciencia
en los ojos preñados
de luces de colores,
parecer el fin
es el juego de manos
del sabio
que se mide
a si mismo
en horizontes.

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