miércoles, 28 de octubre de 2009

poema

Vincent van Gogh (1853-1890)
La iglesia de Auvers-sur-Oise, vista del presbiterio
Junio de 1890
Óleo sobre lienzo
Alt. 94; Anch. 74 cm.
París, museo de Orsay


En cada pincelada
obra
sombra
la huella del ojo,
la luz entre los dedos,
el aliento del hambre
y la locura;

esa hebra
sensible
tensa
vibra,
profunda nota
erizada de preguntas.

No hay respuesta
de azules y amarillos,
no hay razón
de ojo y girasoles,
callan los gestos,
enmudencen las horas
y solo queda
desnuda
la evidencia.

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